viernes, 19 de octubre de 2007

Una parejita mal avenida

Ella le llamaba «Príncipe de la satisfacción», y él a ella «Azúcar». Se conocieron en un chat de internet y, en seguida, se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro. Se enviaban correos electrónicos desde casa, desde el trabajo, se contaban sus problemas en la oficina y la inestable relación que les unía a sus respectivas parejas.
Pasadas unas semanas, el «Príncipe de la satisfacción» y «Azúcar» decidieron conocerse y descubrieron que eran marido y mujer y que durante su matrimonio nunca se habían dirigido frases tan cariñosas ni hecho insinuaciones tan excitantes. Se divorciaron basándose en la infidelidad manifiesta.
Este drama urbano tuvo lugar en la ciudad Bosnia de Zenica y, ahora, quienes hemos conocido la historia esperamos su desenlace definitivo. ¿Borrarán del ordenador la dirección de correo electrónico de su amante o la tentación será más fuerte y reanudarán su relación en el ciberespacio hasta que el ADSL les separe? Cuando eso tampoco funcione, ¿lo intentarán con el SMS? Quien sabe. El amor es una extraña pócima que actúa de forma diferente en cada pareja. Conozco una que está todo el día llamándose cariño, cari, amor, vida y, en realidad, lo hacen porque han olvidado su verdadero nombre.

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