viernes, 30 de noviembre de 2007

Tuvo una infancia feliz

La niña está triste porque está envejeciendo. Acaba de cumplir diez años y los dos dígitos le han sentado fatal. Hasta sus amigas le consideran mayor para representar High School Musical en el patio de la escuela y sólo le ofrecen el papel de cocinera o de esposa del rector.
Sus padres, que no pueden verla sufrir de esta manera, le aconsejan que coja la escopeta y vaya al colegio bien pertrechada de munición... ¡Que no, hombre! ¡Que es broma! ¿Cómo van a aconsejarle eso con lo tímida que es?
En realidad, le sugieren que envenene el depósito de agua del colegio con laxantes el día anterior al estreno de la obra y así podrá ser la estrella absoluta ante una sala diezmada de alumnos y profesores, pero repleta de público entregado, es decir, sus abuelos, tíos, primos y demás familia.
Es sabido que a los niños de esa edad no se les debe contrariar, porque de mayores igual les salen granos en la cara o les da por patear en el metro a una adolescente.
Para evitarlo, los padres hacen lo posible por que su vida transcurra con placidez, plena de derechos y con muy pocas obligaciones. Con eso salvan su responsabilidad hacia el futuro. Si, al final, los monstruitos se convierten en cabrones sin escrúpulos capaces de cualquier fechoría por conseguir lo que quieren, ellos podrán excusarse en la televisión asegurando que siempre les dieron todo lo que pudieron desear.

1 comentario :

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el blok del paracaidista. Todo sea por la felicidad de los ninios y ninias.
Este año de regalo de Navidad el enlace del Caduca para toos. Nos vamos a ahorrar una pasta y quedar como Dios.
Osasuna
Luisma y Marie