martes, 18 de diciembre de 2007

Ya siempre es Navidad


La Navidad ha vuelto a sus orígenes y se ha convertido de nuevo en una fiesta pagana. Se veía venir, porque aquello de la ilusión de los niños y los mayores cantando al Olentzero en torno a un portal de Belén en medio del desierto, junto a un río con patos, el castillo de Herodes con antena parabólica, cubierto de nieve y con un todoterreno de playmobyl aparcado en la trasera, no podía acabar bien. Con ese escenario tan esquizoide no es de extrañar que hasta los peces del villancico se dieran a la bebida incluso dentro del río. ¿Y quién no?
Bueno, pues eso se ha acabado. Ahora, la ilusión de la Navidad se vive en IKEA cuando encuentras por tres euros un árbol luminoso minimalista y polivalente –similar al del tejado del Palacio Euskalduna– que el resto del año pueda utilizarse como perchero o en la huerta para espantar a los grajos.
A lo que iba, que la fiesta pagana acaba de empezar y se presenta más pagana que nunca. Vamos, que hasta el chicharro de invernadero se ha puesto por las nubes y más de uno tendrá que apuntarse al menú Happy Christ-mas del BurriKing.
Y no parece que esto sea pasajero, por lo que auguro una cuesta de enero que, como pronto, acabará en julio. Eso sí, en agosto podremos comprar de nuevo lotería de Navidad con la esperanza de que toque y consigamos tapar los agujeros creados por el dispendio de este año. Pero en octubre volverán a encenderse las lucecitas y vuelta a empezar. No aprendemos.

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