lunes, 26 de mayo de 2008

No se admiten preguntas


AHORA que han acabado con el pobre Pajares y su familia de chiquilicuatres, anda la industria del corazón intentado hacer la autopsia en vida de Telma, la hermana de Letizia, ya saben, la chica que le dio el "zí" a ese hombre tan alto que sale de vez en cuando en los telediarios y que es hijo del señor ése que donde le ponen un oso pone la bala.
Bueno, a lo que iba, que anda la industria del corazón en plan CSI detrás de ella y la muy descarada no se deja despiezar. Y no sólo eso, sino que la tía va y le ha pedido al juez medidas cautelares para impedir que la fotografíen los 50 medios informativos y otros tantos deformativos que la siguen a sol y a sombra.
Argumenta la susodicha que no es un personaje público, que sólo pasaba por allí cuando su hermana se casó con un príncipe y que, exceptuando los actos oficiales a los que deba asistir, anhela una vida anónima. Basta escuchar este razonamiento para saber que Telma ha perdido el juicio.
Y yo me alegro, porque, gracias a la fiera defensa de la libertad de presión -perdón, quise decir expresión- que hicieron los 50 orondos abogados que envió el cártel de la prensa rosa, ahora los ciudadanos podremos tener acceso a información privilegiada de gran interés sobre el color del vestido que lleva, si le han salido patas de gallo o si su hijo ha aprendido a escupir a los fotógrafos.
Gracias a ellos, los programas rosas volverán a estar repletos de aguerridos "periodistas" que micrófono en ristre se lanzarán sobre cualquier famosillo para extraerle una declaración o un improperio, casi mejor lo segundo, que es más rentable. Por contra, en los telediarios de esas mismas cadenas, sus periodistas callarán como muertos cuando un político anuncie que no admitirá preguntas y comience a dictar la rueda de prensa. Claro que ese es un hueso más difícil de roer.
Josetxu

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