miércoles, 2 de julio de 2008

El fútbol que más me gusta

Un futbolista modosito como éste no habría durado ni medio tiempo

En el colegio solíamos jugar hasta siete partidos de fúltbol simultáneos, y no sólo en el tiempo sino también en el espacio. En el patio de cemento sólo había un campo dibujado en suelo y a la hora del recreo todas las clases organizaban su propia contienda. Era muy divertido: catorce equipos, veinte jugadores por equipo y al menos siete balones en la cancha. Sólo había que quedarse quieto en una zona del terreno y más pronto que tarde te llegaba una pelota con la que intentar la gran internada.
A los más descreídos nos daba igual cuál fuera el balón, cuál tu portería y quiénes tus compañeros. Simplemente recogías el esférico, esquivabas las patadas y disparabas contra la puerta más cercana. En ese maremagnum se formaron algunas figuras del balompié, grandes regateadores y certeros con las espinillas, como un tal Rojo, que tenía a media familia metida en el Athletic y a media clase atemorizada por la potencia de su chut.
Muchos llevábamos las hazañas marcadas con mecromina en las rodillas y quien más quien menos disfrutó de su momento de gloria. Una vez metí un gol sacando un córner, lo que tiene su mérito si tenemos en cuenta que intentaron pararlo siete porteros.
Comprenderán que cuando se ha practicado un deporte de este tipo, la eurocopa se convierta en un espectáculo insulso y sin alicientes. Si al menos jugaran los partidos de tres en tres...
Josetxu Rodríguez

2 comentarios :

Iñaki Murua dijo...

El asunto es que no llegamos a jugar en el Athletic, Josetxu, igual porque juegan solo con un balón, jejeje.

Anónimo dijo...

¿Que le pregunta uno del Barcelona a otro del Real Madrid?

-¿Donde está el baño?

-Cruzando el Pasillo