lunes, 29 de septiembre de 2008

Cristo al cuadrado


EL hijo adolescente de mis vecinos asegura que Jesús no tuvo doce apóstoles, que en realidad eran tres cuadrillas distintas que de vez en cuando se juntaban a cenar en un txoko. El chaval, que se declara religioso hasta la médula, no se pierde ni un solo capítulo de La Biblia contada a los vascos, serie que emite Vaya semanita y que tantos estragos causa en la tierna mente de nuestros infantes. En el presente curso, el cataclismo mental puede alcanzar dimensiones siderales ya que, a tenor de las cifras de Educación, ésta será la única formación religiosa que reciban los alumnos de bachiller tras abandonar en masa la asignatura, convertida ahora en una extraescolar más. Clases en las que había 40 alumnos el pasado año se han quedado con cuatro: tres jóvenes que hacen la carrera de monaguillo y el bedel, que tiene que esperar para cerrar la puerta. ¿Y qué ha provocado este éxodo masivo? Lisa y llanamente la pereza. Les han dado a escoger entre quedarse una hora más o marcharse a casa y han elegido lo que les pide el cuerpo y no el alma. Claro, que esto ocurre porque ya no hay curas como los de antes. Al que me adoctrinaba, cuando no se podía elegir, le dijeron que estaba enfermo y se presentó en casa con un desfibrilador. ¡A saber dónde pensaba aplicármelo! Con gente así, la asignatura toma otra dimensión. No obstante, muchos estamos encantados con la nueva situación. La religión, que utiliza la fe para buscar la verdad, debe impartirse en los templos y dejar las clases para la ciencia, que ha de demostrar con pruebas sus conclusiones. Lo contrario crearía extraños maridajes en donde a uno pueden preguntarle en un examen cuál es la raíz cuadrada de Jesucristo superstar y a ver qué contesta.
Josetxu Rodríguez

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