martes, 14 de octubre de 2008

¡La bolsa o la vida!


UNO de esos ejecutivos adictos al pelotazo se lo dejó meridianamente claro a sus compañeros, cuando decidió dejar su puesto en el banco y engrosar el consejo de administración de la promotora de pisos a la que acababa de gestionar un crédito astronómico. "Amigos -les dijo- si esto me sale bien, me haré inmensamente rico; pero si sale mal, sólo me convertiré en multimillonario".

Y eso es lo que hay. Los especuladores, que han conseguido lo que no logró Bin Laden convirtiendo en cenizas el World Trade Center de Nueva York, han errado la jugada y ahora son unos vulgares multimillonarios, en dólares, of course. Por eso, mientras los gobiernos y bancos centrales pierden el culo por salvar la banca y nacionalizan sus pérdidas (vaya nacionalización de los coj...), ellos se van de farra y se gastan 440.000 dólares en un fin de semana en tratamientos faciales, pedicura y golf, para celebrar que el gobierno ha salvado su empresa. ¿Qué problema hay? A fin de cuentas es lo que han estado haciendo en los últimos diez años. ¿Por qué cambiar ahora?

Además, la culpa no es suya. La culpa es de los bancos que compraron racimos de hipotecas concedidas a desempleados para adquirir casas ruinosas sobrevaloradas un 30%. Ellos, lo único que hicieron fue maquillar el nombre de estos valores y, en lugar de llamarlos Hipotecas INEM para comprar chamizos, los bautizaron como Fondos estratégicos de créditos estructurados de alta gama. Se vendieron como churros por todo el mundo. Unos linces los tíos. Y uno linces los que compraron. La pregunta del millón es: ¿por qué estamos pagando los desaguisados de estos codiciosos y estos estúpidos? ¿Será porque tienen secuestradas nuestras pensiones? Yo creo que sí.
Josetxu Rodríguez

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