jueves, 11 de diciembre de 2008

La única manera de endulzar la crisis


En Aguilar de Campoo están a la que salta. Ya han encontrado la fórmula para evitar los despidos en la antigua fábrica de Cuétara. EStos son de otra pasta.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

A dedir verdad, no mola mucho -incluso da un pelín de asco- comerse algo que simule ser las cejas del señor remendón, por aquello de los pelos hirsutos y/o pendejos, propios de ciertas zonas prohibidas a la exposición pública.
Otra cosa sería -dios sabe que no miento- fabricar un dulce con la forma de las tetitas de alguna ministra cuyo nombre dejo a elección del lector.
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D.

Anónimo dijo...

A mí también me parece asqueroso el dulce, que me perdonen los de Aguilar, y de muy mal gusto inspirarse en ZP, que no vale un real el hombre, está visto
A propósito de las tetas, en Levante y parte de Andalucía existe el dulce que llaman tetas (o teticas) de monja, según nos narraba un profe en la facultad, que era un viejo verde, sin venir a cuento de la asignatura, aunque los dulces existir, existen