domingo, 8 de febrero de 2009

Googlelizados


LEO con cierto desasosiego que el futuro ya está aquí y que Google, la mano izquierda de Dios, ha decidido ceder a los mortales una potestad por la que han suspirado generaciones enteras de hombres y mujeres: saber en todo momento dónde se encuentra tu pareja.

La cosa se llama Latitude y permite localizar en tiempo real y situar en un mapa a cualquiera que lleve un teléfono móvil cuyo número se haya introducido previamente en el sistema. La noticia no es que el programa exista -la tecnología civil suele ser el vertedero de la militar- sino que ya está al alcance de cualquiera de forma gratuita.

Me ha faltado tiempo para probarlo y puedo asegurarles que la cosa funciona. He introducido el teléfono móvil de Zapatero y me lo ha situado en la luna, desde donde dirige con mano firme la nave del Estado en medio de la ciclogénesis explosiva que sacude la economía.

Imagino que la información le habrá puesto los pelos de punta a más de un ejecutivo con teléfono de empresa cuya imagen puede aparecer apalancada en el restaurante donde echa la partida después de comer, cuando tendría que estar en el polígono industrial visitando clientes. Es sólo un ejemplo de la revolución que plantea el nuevo invento y que dará al traste con aquello de "estoy en la oficina y llegaré tarde", "aita, no hago botellón" o "no he pisado el bingo". Por no hablar de los amantes: "El ojo de Google nos mira, Maritxu, tendremos que dejarlo. Fue bonito mientras nos localizaron".

Claro que, para todo hay solución. Igual creo una empresa que en lugar de pasear perros se dedique a pasear móviles mientras su dueños le dan al carajillo, echan un kiki o se juegan unos cartones. ¡Y no me roben la idea, que ahora sé dónde viven!
Josetxu Rodríguez

4 comentarios :

Anónimo dijo...

ese aparato tiene que ser la pera, yo quiero uno

Anónimo dijo...

ESE APARATO TE ROMPERÁ EL CORAZÓN:
OJOS QUE NO VEN CORAZON QUE NO SIENTE

Anónimo dijo...

bueeenoo... entonces no
mejor vivir al dia

Josetxu dijo...

Este sistema es para que te localicen los que te conocen, que los otros ya te tienen localizado siempre. Me refiero a los malos.