martes, 24 de febrero de 2009

Mi primera vez o Vaya si el tamaño importa

Lo firma Irina en uno de los foros de DEIA. No he podido resistirme a publicarlo aquí.

No sé si a los chicos os sucede lo mismo pero, por lo general, sí es algo que nos planteamos algunas y que nos produce cierta "desazón" por así decirlo.

Yo no he sido demasiado obsesiva con el asunto pero cuando llegó el momento sí me entró cierta... "preocupación"

Ya me habían advertido de que era más grande de lo habitual. "Bastante más grande" fueron sus palabras.

Recuerdo que hecha un manojo de nervios me fui a ver a Olaime, mi amiga del ama, una cubana que ya había pasado por ello con sólo 15 años (adelantadas que son algunas) "Mamita, olvídate de películas, romanticismo, posturitas y demás. Tienes que pasar por ello y cuanto más rápido sea la primera vez... mejor. Y relájate, mi´jita que si no te dolerá mucho más"

La hostia. Que ya no era sólo la sangre sino que además dolía.

Y mucho.

Glups.

Hay que reconocer que mi "partenaire" se portó de maravilla. Había llenado la habitación de flores. Incluso había llevado mis velitas perfumadas preferidas y dejado todo en penumbra.

Y.... así llegó el momento. Ya no había vuelta atrás.

Me temblaban no sólo las rodillas sino hasta la voz.

Sólo pensaba.... duele y mucho mientras mi compañero muerto de la risa me decía "que cabe, Irina, que cabe". Aún no sé como sigue vivo

Y dolía. Joder si dolía. Como si te partiera. El dolor llegaba hasta los riñones y subía por la espalda. Oía mis jadeos y la respiración entrecortada y sentía el dolor.

Nunca he sido creyente pero cerré los ojos y pensé "Dios, que acabe ya. Que termine de una puta vez".

Y así oí como él gritaba "Irina ya. Ya está. Lo hiciste chévere" y sentí algo húmedo, lechoso y caliente en mi vientre.

Abrí los ojos y ahí estaba, sonrosado, pegajoso, arrugadito.... MI HIJO.

Y desde ese instante supe que jamás querría a nadie más que a ese trocito de carne.
Irina

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