martes, 2 de junio de 2009

Votar en las elecciones euro-peas, en nada se diferenciaría de tirarse un pedo


En tiempos de ecuménica amalgama, pensamiento homogéneo y uniforme proceder, en los que hasta el ramplón relativismo postmoderno estorba a la brújula social que marca el norte según a Uno le place, y cuando digo Uno me refiero no al que remite nuestra egolatría natural, sino al mismo al que se dirigía La Botie, cuando sentimos placer en hacer todos lo mismo, del mismo modo y al mismo tiempo… es bueno advertir que ya la naturaleza nos proveyó de lo necesario para igualarnos en lo fundamental antes de que tomáramos conciencia de la globalización. Sin embargo, no puede soslayarse que el proceso iniciado con la expansión agrícola allá por el neolítico, no haya sufrido últimamente cierta aceleración con la irrupción de Internet y los nuevos avances tecnológicos, dejando muy atrás anteriores impulsos que como el Imperio Romano, la vocación católica de la iglesia, o el comercio de esclavos, le precedieron en la consecución de la aldea global que ahora, alcanzada, se nos antoja pequeña….Las elecciones europeas precisamente pretenden concienciar aún más a la ciudadanía de este hecho cada vez más singular, y nos propone a todos participar de esta fiesta de la democracia universal transfronteriza sin distinción de idiomas, nacionalidades, razas, religiones, intelectos, clases, sueldos, poder adquisitivo, y cuanto nos pueda distinguir fuera de las transparentes urnas funerarias de la diferencia…En otras palabras, lo que se nos viene a decir a los ciudadanos es que todos gozamos de los mismos derechos y que en cuanto ciudadano euro-peo, todos los votos cuentan por igual. Pero dicho así, votar en las elecciones euro-peas, en nada se diferenciaría de tirarse un pedo.

Si la cuestión es coordinar a la población para que se haga una puesta en común que materialice nuestra idiosincrasia euro-pea y el modo particular en como cada cual la percibe desde su perspectiva, no se me ocurre mejor manera que la de a-pearnos de nuestra milenaria vergüenza y gol-pear con fuerza a las instituciones que de continuo ca-pean nuestro malestar, organizando una auténtica elección euro-pea yendo bien desayunados de alubias a los colegios electorales para que de una vez se nos escuche y perciba, ya que parece que desde las más altas instancias no se nos ve. Claro que una vez puestos, a más de uno le entrarán las ganas de obrar de un modo más contundente y entonces sí se apreciará a las claras el valor de tanta papeleta.
Nicola Lococo

1 comentario :

noveldaytantos dijo...

Me ha gustado la foto. Ilustra bien la idea. Líderes y borregos.