lunes, 27 de julio de 2009

Hombre en la luna. Hambre en la tierra.


Alucino con el alunizaje. Han transcurrido 40 años desde que el hombre llegara a la luna y todavía hay hambre en la Tierra. Y si yo, que estoy bien nutrido alucino, supongo que los desdichados que viven por debajo del umbral de la pobreza habrán de estar desolados, pues para estar indignados precisan de las calorías que la rabia consume en su impotencia, y de las que no andan muy sobrados. Cuando se aprobaron los enormes presupuestos que requerían los proyectos de la carrera espacial, con ello se dio visto bueno también a la explicita promesa de que apostar por investigaciones de vanguardia en asuntos científicos semejantes a medio y largo plazo sus múltiples beneficios redundarían en el ciudadano medio y en el habitante medio de nuestro planeta. Pasados las efervescentes y orgiásticas celebraciones por haber llevado a la realidad algunas imágenes que mostrara en la ficción el visionario Stanley Kubrick, pasaron los lustros sin pena ni gloria y con la crisis de los años 80 hasta la NASA se vio obligada a poner los pies en la tierra y empezó a justificar tan fastuoso derroche económico diciendo que gracias a la carrera espacial muchos de los objetos cotidianos con los que ahora se encuentran los consumidores son fruto directo de la misma, desde los pañales desechables, hasta el horno microondas, pasando por el velcro, GPs, relojes digitales, etc.
No sé ustedes, pero esto me parece un pequeño paso para un hombre pero hacia atrás para la humanidad, pues si bien siempre ha habido hambre y miseria en el mundo, nunca antes en la historia tuvimos la oportunidad en el horizonte cercano de poderla erradicar como bien apunta J.D. Sachs en su obra El fin de la pobreza, eso si que sería un gran salto para toda la humanidad… el poder enviar a la luna el hambre y situar de nuevo al hombre y la Tierra en el centro de nuestra mirada científica, cosa que no estaría de mas si tenemos en cuenta que El Principio Antrópico y la singularidad de nuestro planeta van cobrando relevancia a pasos agigantados entre cosmólogos, físicos y matemáticos, y no es cuestión de contradecir a sus ecuaciones haciendo que en las misma concurra la paradoja de la aparición de un absurdo infinito que es lo que parece mediar entre nuestros grandes logros tecnológicos y nuestros escasos progresos morales o lo que es lo mismo la vertiginosa marcha de nuestro proceso de hominización y nuestra tortuoso y lentitudinario calvario de humanización. Pero como dijo Huxley la gran tragedia de la ciencia consiste en el asesinato de una bella teoría, a manos de un hecho feo.
Nicola Lococo

4 comentarios :

Anónimo dijo...

Este tema de Nicola Lococo nos "aterriza" en la realidad. ¿A qué viene ponernos tan contentos con estas carreras espaciales cuando tenemos el fracaso dramático del hambre de millones de personas? A mí estos artefactos no me impresionan nada, y eso que coleccionaba cosas y libros de astronautas y carrera espacial desde mi tierna infancia, pero sólo me impresionan los proyectos de sacar de este drama de miseria a personas y familias. La carrera espacial es una bagatela de nada mientras queda lo más importante por hacer, eso sí sería progreso y avances. Para colmo, los sufridos contibuyentes financiamos estas carreras de los autos locos (cohetes locos, quiero decir)

Anónimo dijo...

Estais equivocados. Creeis que el dinero lo soluciona todo? Desgraciadamente para nuestra especie, la solidaridad solo existe para algunos. Imaginad que cogemos mil millones de dolares de los que se gasto Bush en Irak y los repartimos en un par de paises africanos (pongamos Sudan y Chad) de los que se mueren de hambre. Creeis que ese dinero llegará a la poblacion en forma de medios, infraestructuras o comida? No. Se lo quedarán los señores de la guerra y los que reparten. Comprarán mas armas para poder dominar mejor el pais y estaremos peor que antes. O no?

Anónimo dijo...

pues no, porque de lo que se trata es de que el panorama cambie, no de que siga igual, pero, tienes razón, en el planeta Tierra nada cambiará, así que lo mismo si conseguimos empezar en otro, tal vez allí no podamos decir: desde que el mundo es mundo siempre....

Josetxu dijo...

No hay que darles dinero, hay que enseñarles a construir pozos e infraestructuras, por poner un ejemplo