lunes, 4 de enero de 2010

Oro parece, platano es. ¿Qué es?


 
La más infantil de las adivinanzas jamás de los jamases soñó gozar con un plus de dificultad que justificase una intervención policial a escala nacional para identificar la respuesta correcta en cada uno de sus ejemplares, en cada supermercado, en cada frutería, machete en mano diseccionando los aparentes frutos al modo en que lo haría un carnicero, y todo para saber si lo que hay dentro es un plátano, o un alijo de heroína, haciendo de la fruta más sensual y sugerente algo inocuo a la hora de llevárselo a la boca, costumbre muy arraigada entre las mamás durante las meriendas que velan por la salud mental de sus hijas que no la de sus hijos a los que permiten comerlos de un bocado, sin reparar en las futuras consecuencias del gesto. Pero la rápida actuación policial, no ha buscado evitarnos las angustiosas fobias fálicas de la infancia; más bien, privarnos del disfrute voluntario del nocivo placer de caer en la tentación de consumir sustancias adictivas ajenas al IVA.

El Estado, con la excusa de velar por nuestra salud, prohíbe esto y permite aquello para que quede claro su autoridad, y su preferencia de que los contribuyentes ingieran sustancias como alcohol, tabaco, conservantes, edulcorantes, grasas saturadas… que perjudican gravemente su organismo y el de los suyos y les maten lentamente, pero, sin erosionar el proceso de producción, y mucho menos la recaudación, al menos de manera fulminante, como puede suceder de extenderse el consumo de otras sustancias subversivas como la marihuana, la cocaína, o la heroína, capaces de degradar no solo a las personas, sino también al sistema entero, como hicieron los Europeos en América indígena con el whisky, los Ingleses en china con el opio, el FBI con ayuda de la mafia en el Bronx negro con el Crack, etc.

La diacetilmorfina, fue derivado de la morfina en 1883 por H. Dreser, cuya eficacia para aliviar los efectos de la tuberculosis fue bautizada comercialmente como Heroína por Bayer hasta los años treinta cuando fue retirado de la circulación tras fuertes presiones políticas internacionales. Hasta aquí, su peligro, era como el de cualquier otro fármaco tomado sin control: muy adictivo, entraña riesgos, efectos secundarios…problemas que se agudizan con la ilegalización dado que fue entonces cuando apareció su adulteración al combinarse con barbitúricos, lactosa, azúcar, y cuanto sea necesario para aumentar las ganancias de su tráfico fuera de la Ley.

Pero si esto es así, ustedes objetarán que el Estado se pondría al frente del negocio como hace siempre.¡Cierto! Pero permitiendo el consumo de todo, solo se obtendría ventajas económicas de su venta, perdiéndose sustanciosos beneficios estructurales de su clandestinidad, para pagar labores de vigilancia, chivatazos, colaboraciones, infiltraciones, complicidades políticas, desmontar investigaciones mediáticas, chantajear a sindicalistas, garantizar voluntades…Porque un paquete de tabaco 3 euros, un Rioja reserva 12 euros, un chino en el charolo para pasar el mono durante la detención…no tiene precio.
Nicola Lococo 

1 comentario :

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Nicola Lococo, y no por adicción, sino por espíritu crítico y solidario.
Rafel