sábado, 16 de enero de 2010

Televisión sin publicidad. Echaré de menos el anuncio de la fabada.




APENAS diez días después de que la publicidad desapareciera de TVE, la echo de menos. ¿Quién me lo iba a decir? Igual es que tengo el síndrome de abstinencia después de la sobredosis navideña, con todos esos anuncios de perfumes tan sofisticados y vanguardistas. Te los colaban en bloques de 20 minutos sin interrupción y alucinabas. Mejor que una película de David Lynch, en la que tan pronto aparece un gigante tomando café con un extraterrestre que una jovencita ahorcada en un bonsai.
Lo malo era que estos viajes psicodélicos al mundo de los aromas se alternaban con tandas insufribles de juguetes infantiles. Era el momento de atender nuestras necesidades vitales. Pero, ahora, eso se acabó. Te sientas y no puedes responder al teléfono, ni a las preguntas de tu hija ni hacer un viaje al frigorífico porque igual te pierdes algo vital en la trama. Hay películas en las que pestañeas y han matado a tres para hacerse un gabán con la piel de las víctimas. Cosas de los norteamericanos, siempre tan morbosos. 
Me dicen, aunque no lo he comprobado todavía, que las consultas de los urólogos se han llenado de pacientes que desconocían su mal. Es lógico. A partir de cierta edad incierta, permanecer sentado casi tres horas, que es el metraje actual de muchas películas, presupone una capacidad de resistencia que no habíamos tenido ocasión de poner a prueba. Para confirmar este extremo tengo que chequear la evolución de las ventas de dodotis para adultos. Ya les comentaré.
Josetxu Rodríguez


5 comentarios :

Anónimo dijo...

el de terry eso eran anuncios,ese caballo,esa turbia

Josetxu dijo...

Te ha traicionado el subconsciente. No era una turbia sino una rubia. je je

Anónimo dijo...

Pues pa tí la perra gorda. Me cago en toda la publicidad y en todo lo que se menea. Es la primera vez en treinta años que no vomito cuando enciendo la caja tonta

Josetxu dijo...

Oye, no te cabrees, que yo también estoy encantado, lo que no significa que no eche de menos a la viejuca de la fabada o a la rubia turbia de Terry. En la publicidad hay algunas historias mejores que muchas películas.
salud2

Anónimo dijo...

No me cabreo, perdona por el tono del comentario, está claro que no te lo mereces. Este blog me parece genial, pero este post en concreto me parece oportunista. Con la TDT creo que llegan unos 60 canales de pura basura en lata. Probablemente la viejuca tenga su lugar en uno de ellos. Está claro que hay spots buenos (uno entre un millón?), pero quitar la publi de la televisión pública es lo mejor que ha hecho el gobierno desde que decidió bajar el precio del barril de cerveza. Ah, que no lo ha hecho?

Saludines