miércoles, 3 de febrero de 2010

ZPropuesta retrógrada sobre jubilación

Cada dos por tres, se nos habla de inversiones multimillonarias en I+D+i, de la transformación vertiginosa de la sociedad zambullida en la revolución tecnológica, de los esfuerzos por mejorar las infraestructuras de comunicación y transportes, y se supone que de todo ello se deducen avances significativos para la población que confía a pies juntillas. Sigue leyendo


Sin embargo, hasta un anuncio de seguros como Liberty advierte de que no parece ocurrir que todo nuestro sacrificio social en el progreso técnico revierta con la misma intensidad de antaño, o al menos con la que nosotros le imprimimos, de modo que la situación, cuando menos, empieza a resultar si no sospechosa, deficitaria…
En cierta ocasión, un 1 de Mayo, me sumé para probar a una manifestación de trabajadores, y como no sabía muy bien cual de ellas defendía mejor mis ideas que no mis intereses, fui leyendo sus pancartas hasta que divisé un grupúsculo que reclamaba la reducción a 30 horas, mientras el resto coincidía en pedir las famosas 35 horas. No lo dudé. Durante aquella mañana me sentí reconfortado, hasta que durante el mitin, me enteré que las 30 horas eran semanales y no mensuales como imaginaba. ¡Qué decepción! Yo que creía haber encontrado la vanguardia moral de Occidente…
Les ahorro entonces los calificativos que me  merece la Zpropuesta de aumentar en dos años la edad de jubilación, salvo el de ser profundamente retrograda. Por lo apuntado al inicio, el Presidente habría de tratar la cuestión de cómo la clase trabajadora podría acceder a la propiedad de los bienes tecnológicos para al tiempo que dejase de trabajar, recibiera el fruto de su inversión por medio de lo que la ONU bautizara durante los Ochenta como cheque tecnológico; de un sistema en el que quién posea tecnología que le aporte beneficios, si bien se ahorra emplear a otros ciudadanos, debería hacer frente a la seguridad social por X trabajadores, dado que un trabajador en paro, no padece solo su injusticia, toda la sociedad se resiente al tenerle que subsidiar y por contra, no percibir contribución alguna de su parte; de organizar la vida laboral de un modo más racional en el que los trabajadores pudieran disponer cada siete años de uno sabático remunerado, de modo que le permitiera de un lado, ponerse al día en cuanto le ataña profesionalmente, y por otro, disfrutar de la vida mientras es joven y está en condiciones de hacerlo…
Nicola Lococo

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