lunes, 15 de marzo de 2010

La siesta nacional

 Cualquier sitio es bueno para echar una cabezada


AHORA que Esperanza Aguirre acaba de declarar Bien de interés Cultural la fiesta de los toros, para evitar que sea ilegalizada, quizás sería el momento de proteger también algunos otros hábitos culturales tan arraigados como la lidia y que corren peligro de desaparecer. Me refiero a lo que vulgarmente se viene a denominar Síndrome Intenso de Éxtasis de Somnolencia, Turbación y Amuermamiento (S.I.E.S.T.A.). Es verdad que, por el momento, sólo unos pocos se han movilizado para defender esta costumbre que se pierde en la sobremesa de los tiempos, sobre todo, porque muchos de sus acólitos están durmiendo, pero ya hay unos cuantos que han presentado un escrito en el registro de la Comunidad de Madrid. En él explican que la siesta es "un hecho cultural de especial relevancia, un evento que se encuentra por derecho propio entre los acontecimientos de honda significación, un arte que merece protección". Curiosamente, estos argumentos coinciden con los que han utilizado los taurinos para salvaguardar el denominado arte de Cúchares. El avispado defensor de la siesta razona que es más digna de protección porque en ella nadie sufre, salvo algunos animales que aparecen en los documentales de La 2. La comunidad de Madrid lo tiene difícil para rechazar la propuesta, aunque siempre puede contestar que la siesta es un claro ejemplo de maltrato a trabajadores, estudiantes y demás colectivos que NO pueden disfrutarla. Les mantendré informados.
Josetxu Rodríguez

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