martes, 20 de abril de 2010

Historia mínima: ¡Ay, qué sed tengo!

Érase una vez unos hombres que acamparon en el monte para pasar la noche. Mientras dormían se empezó a oir una voz insistente que decia:
- Ay, que sed tengo
Era tal la cantinela, que algunos acabaron despertándose, y como no se callaba, ni se levantaba a beber agua, uno de los compañeros se levantó y le llevó agua. Bebió hasta saciarse. Todos suspiraron aliviados, y se prestaron a seguir durmiendo. Apenas habían cogido el sueño, cuando de repente se oyó decir:
- Ay, que sed tenía.


Seguro que todos conocéis a gente así...

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Pues sí. Este chiste me lo contó una amante que tuve allá por los años 80 (cuando aún me lo podía permitir).
Rafel

Josetxu dijo...

¡La misma que me lo ha contado a mí!

Anónimo dijo...

jajajajaja yo me meo! vaya con qe la misma jajaja