sábado, 8 de mayo de 2010

La secta del tornillo

 Hace años podía montarse un utilitario con la lima de un cortaúñas

CUALQUIERA que sea un poco observador podrá comprobar que la evolución de los tornillos es más rápida que la de los destornilladores, un proceso que habría provocado un enorme dolor de cabeza al mismísimo Orwell. Esta mutación del tirafondo, que en pocos años ha convertido una simple hendidura en su cabeza en un galimatías de estrellas con arabescos tridimensionales, ha sumido en la desesperación a todos aquellos que intentamos atenuar la crisis con las reparaciones caseras y el bricolaje. ¡Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que con la lima de un cortaúñas podía desmontarse el motor de un utilitario mediano! Ahora más que nunca, la civilización occidental se sostiene sobre un consumo uniformemente acelerado donde no caben apaños ni parcheos. Hay que comprar, usar y tirar para repetir el ciclo cuanto antes. Obsolescencia programada lo llaman en la Wikipedia. Por eso no conviene que nadie se moleste en arreglar nada, que se desanime antes de empezar. No obstante, existe un grupo de irreductibles que lucha en desigualdad de condiciones contra el sistema, afanándose en destripar la plancha para reconectar el cable que se ha soltado en su interior. No nos conocemos, pero solemos concentrarnos el fin de semana en Leroy Merlín o en Aki. Si quiere contactar con nosotros, busque a un individuo con los ojos enrojecidos que lleva la fotografía de un tornillo en el móvil y busca algo con que aflojarlo en una estantería kilométrica.
Josetxu Rodríguez

2 comentarios :

Anónimo dijo...

¡Me encanta! Evidentemente, yo también soy un ser frustrado, de la "Secta del tornillo".
Rafel

Anónimo dijo...

Incluso un hamster aventajado, suelto en una cocina cualquiera, podría encontar el tornillo más recódito he intentar aflojarlo,... pero claro posiblemetne moriría tambien en el intento.....