lunes, 16 de agosto de 2010

Compra, compra, comprador compulsivo


LA adicción a las compras ya tiene fórmula matemática. La ha desarrollado un grupo de investigadores vascos y valencianos combinando ecuaciones basadas en la natalidad, la publicidad y el índice de confianza del consumidor. Con ella quieren demostrar que en 2013 casi una de cada cinco personas será comprador compulsivo, algo que todos intuíamos sin tanto quebrado, derivada e integral. Sólo hay que echar un vistazo a los armarios de casa, la mayor parte de ellos atiborrados de objetos y prendas inútiles adquiridas un deprimente sábado de febrero, lluvioso y gris; la tarde que tuvimos la bronca con el jefe o la mañana que nuestra compañera decidió romper nuestro matrimonio con un mensaje en el muro de Facebook. Como todo el mundo sabe, las compras compulsivas, y otras muchas que no lo son tanto, suelen producirse en situaciones emocionales negativas, y la prueba es que muchos psiquiatras de Beverly Hills recetan diamantes a sus pacientes para mejorar su estado anímico. Ahora que los chinos han inundado Occidente con todo tipo de objetos asequibles, cualquiera puede automedicarse. Por ejemplo, basta darse una vuelta por un centro comercial para cargar con un saco de objetos imprescindibles que no sabíamos ni que existían. Un par de semanas después, todos ellos pasarán al fondo del trastero donde los olvidaremos para siempre o acabarán en un contenedor de basura sin hacer diferencias entre un abrigo, una freidora a pilas o un gato persa con todo su ajuar, como acaba de ocurrir en Artea.

1 comentario :

Anónimo dijo...

Hoy que hemos sabido que en Pakistán, por culpa de las inundaciones, han muerto ya niños por falta de alimento, igual que ocurre a diario en otros lugares del mundo, he leído una estadística espeluznante: en el Reino Unido se adquieren anualmente 2 millones de toneladas de prendas de ropa de llevar (no de casa o etc.) y (atención!!!!) 1,2 millones de esas toneladas acaban en la basura.