martes, 17 de agosto de 2010

Relato corto: Diario del gimnasio


Hace unos días, en mi cumpleaños, mi mujer me regalo un cupón válido   por una semana de entrenamiento personal en un buen gimnasio. Independientemente de que yo esté en excelente forma, pensé que era  una buena idea. Llamé al Gym e hice mi reserva con una personal-trainner llamada  VANESA, quien se autodescribió como una instructora de Aerobic de 26  años, modelo de trajes de baño y ropa deportiva.

El gym me recomendó que llevara un diario para ir documentando mi progreso.

Lunes: Empecé mi día a las 6:00 a.m. Bastante difícil levantarse, pero todo cambió cuando llegué al gimnasio y vi a VANESA esperándome.  Parecía una diosa griega; rubia, ojos azules y una gran sonrisa, con  unos labios carnosos y espectaculares.

VANESA me hizo un tour, me mostró los aparatos y me tomó el pulso  después de 5 minutos en la bicicleta fija. Se alarmó de que mi pulso  estuviera tan acelerado pero yo lo atribuí a ella, vestida con su  malla de lycra metida entre sus nalgas, que estaban muy cerca de mi…

Disfruté bastante viéndola dar su clase de aerobic, después de  terminar mi inspirador día de ejercicio. VANESA me estaba motivando  cuando hacia yo mis flexiones, a pesar de que ya me dolía la barriga de tanto meterla para adentro cada vez que la chica pasaba junto a mí…

Martes: Me tome dos jarras de café, pero finalmente logre salir de mi casa. VANESA hizo que me recostara boca arriba, me puso a levantar una  pesada barra de metal y después se atrevió a ponerle ¡¡¡pesas!!!. Mis  piernas estaban un poco debilitadas por la cinta pero logré completar ¡UN KILOMETRO COMPLETOOO!! La aprobadora sonrisa de VANESA y el guiño  cómplice que me realizó hizo que todo valiera la pena…

¡Me sentía fantástico!… era una nueva vida para mi.

Miércoles: La única forma como conseguí lavarme los dientes, fue poniendo el cepillo sobre el lavabo y moviendo la cabeza a ambos lados
encima de él. Creo que tengo una hernia en los pectorales.

Conducir no fue tan fácil; sólo al frenar y dar vueltas al volante me dolía hasta el pelo; estacioné encima de una moto… VANESA se estaba impacientando conmigo por considerar que mis gritos molestaban a los  demás socios del club.

Su voz resulta un poco aguda a esas horas de la mañana y cuando grita se vuelve nasal y es muy molesta. Me duelen mis partes cuando me subo a la cinta, así que VANESA me subió al step. ¿Para qué mierda alguien invento una máquina para hacer algo que se ha vuelto obsoleto con los ascensores?.

VANESA me dijo que me ayudaría a ponerme en forma y a disfrutar la vida…;otra de sus tantas gilipolleces… y promesas.

Jueves: VANESA me estaba esperando con sus dientes de vampiro y con su sonrisita estilo Jack Nicholson en Batman. No pude evitar llegar media hora tarde: fue el tiempo que me llevó ponerme los zapatos.

La zorra me puso a trabajar con las argollas pero, cuando se distrajo, salí corriendo a esconderme en el baño. Mandó a otro entrenador a  buscarme y como castigo, me puso a trabajar en la máquina de remar y  .. me hundí.

Viernes: Odio a la hija de puta de VANESA más que a cualquier otro ser humano que haya odiado en la historia del mundo. Estúpida, anoréxica, anémica, zorra y desgraciada sin cerebro. Si hubiese una parte de mi cuerpo que pudiese mover sin un dolor desesperante, le rompería todos los huesos, la puta madre que la parió.

VANESA quiso que trabajara en mis tríceps, ¡YO NO TENGO TRICEPS!!!…
Y si no quiere que joda el suelo, que no me pase las putas barras o cualquier otra cosa que pese más que un sándwich…
La bicicleta fija me hizo desmayar y desperté en la cama de una  nutricionista, una flaca hija de puta que me dio una cátedra de  alimentación sana, ¡claro! La muy subnormal no tiene la más puta idea  de lo que es morirse realmente de hambre.

¿Por qué no me pudo tocar alguien más tranquilo, como un maestro de  costura o un estilista?

Sábado: La anormal de VANESA me dejó un mensaje en mi contestador con  su vocecita de retrasada preguntándome por qué no fui hoy. Sólo con escucharla me dieron ganas de joder a patadas al contestador, pero no tenía la fuerza suficiente ni para levantarlo, incluso ni para  levantar el mando de la tele, así que me pasé 11 horas seguidas viendo el maldito Nacional Geographic… putos pajaritos follando y saltando de rama en rama.

Domingo: Pedí al chofer de la camioneta de la iglesia que me viniera a  recoger para ir a misa y agradecerle a Dios que esta semana haya  terminado.

También recé porque el año que viene, mi mujer me regale algo un poco más divertido, como una endodoncia, un cateterismo, o un análisis de próstata. 

Remitido

1 comentario :

Gary Rivera dijo...

jajajajjaa pucha si hubiera insistido se hubiera dado cuenta que luego de la primera semana (que es cierto, es la mas fea) luego todo se vuelve chevere!!