viernes, 1 de octubre de 2010

Historia mínima: carta de un estudiante bilbaino




Querido aita,
Londres es maravilloso, la gente es muy agradable y me encanta estar aquí, pero aita, me da un poco de vergüenza llegar a clase con mi Ferrari 599GTB de oro macizo, cuando todos mis profesores y la mayoría de mis compañeros estudiantes viajan en tren.
Tu hijo, Antxon.

Al día siguiente, Antxon recibe una respuesta en su e-mail de su padre:
Querido hijo,
Acabo de ordenar una transferencia a tu cuenta de 20 millones de Euros.
Por favor, deja de avergonzarnos a todos.
Ve y cómprate también tú un tren.
Con cariño, tu padre .

2 comentarios :

Gary Rivera dijo...

jajajjaa! Dios!
Cuando estaba en la universidad tenia un compañero que choco su carrazo del año! y a los dos dias llego con uno nuevo, SU papa no tenia tiempo para ir a dejarlo y recogerlo!!! Le compro un carro! asi como quien se compra un libro en la panaderia! jajajaja

Anónimo dijo...

¿¿¿¿¿un libro en la panadería???? Aquí en Spain los kioskos, dedicados a la venta de prensa y snacks, e incluso pan, cambiaban antaño novelas del Oeste (de apaches y vaqueros), como los negocios de las librerías, más o menos. El lector compraba una y luego podía entregarla y llevarse a cambio otra diferente para leer, hoy ya se hace mucho menos. Pero no vendían carros!!! Es sorprendente Gary este apunte o no sé si lapsus.
De todos modos, America is different y quien tiene dólares allá se puede venir acá y comprarse un príncipe y un principado (p. ej. en Mónaco)