jueves, 30 de septiembre de 2010

El secreto de las maestras



Un doctor salió a caminar una mañana y vio a la viejita de la foto, sentada en la banqueta fumando un cigarro; se le acercó y le preguntó:
"No pude evitar ver lo feliz que se ve, ¿cuál es su secreto?". Ella le respondió: "Soy Maestra, me duermo a las 2 de la mañana diseñando situaciones didácticas y haciendo programaciones, me levanto a las 6 de la mañana para llegar a tiempo al trabajo. No hago deporte, no me divierto ni tengo vida social, todo el fin de semana trabajo revisando nuevas estrategias de aprendizaje para mis alumnos, evaluaciones y elaborando material didáctico si es lunes festivo también, no desayuno, no almuerzo y tampoco ceno porque no me queda tiempo. Tengo constante estrés a causa de las reformas curriculares, fechas de entrega de documentación, y visitas del inspector. El doctor le contestó:
“Eso es extraordinario, ¿cuántos años tiene?”
34, le respondió la viejita...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Va de jefes y empleados


JEFE: - Este es el cuarto día que usted llega tarde esta semana. ¿Qué conclusión saca de eso?
EMPLEADO: - Que hoy es jueves...


DE EMPRESARIO A EMPRESARIO:
- ¿Cómo consigues que tus empleados lleguen puntuales al trabajo?
- Sencillo, tengo 30 empleados, pero sólo 20 aparcamientos.


EMPLEADO: Mientras mi jefe actúe como si me estuviera pagando un buen sueldo... yo actuaré como si estuviera haciendo un buen trabajo.

JEFA: - ¿Quién te ha dicho que puedes pasarte dando vueltas sin trabajar todo el día, sólo porque tuvimos un rollo???
SECRETARIO:
- Mi abogado...

JEFE: - Elvira, yo sé que el sueldo no le alcanza para casarse..., pero algún día me lo agradecerá.

Máximos servicios mínimos

Manel Fontdevila

El jueves, la revista que sale los ¿martes?


viernes, 24 de septiembre de 2010

Historia mínima: un hombre muy desgraciado ¿o no?

A un hombre de unos 70 años le está entrevistando un periodista en plena calle.
El hombre entrevistado se expresa del siguiente modo:

Soy hijo de exiliados.
Hasta los 27 años y poco antes de la transición no pude volver a España por culpa de Franco.
A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo.
Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.
Ahora tengo 70 años.
Hace meses me sacaron el 30 % de un pulmón.
Mi mujer es inmigrante.
Tengo tres hijos con ella.
De los tres sólo trabaja una, la del medio,... pero no cobra nada.
Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.
La mayor se acaba de divorciar.
Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños.
El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros.
Esa señora antes trabajaba, tenía muy buen puesto, pero desde que vino a mi casa ya no hace nada.
Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo.
Y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de vacaciones y si me apuras... ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial.

El periodista pone los ojos muy redondos y comenta:
Pero Majestad, no creo que su situación sea tan mala

Fútbol y capitalismo


miércoles, 22 de septiembre de 2010

martes, 21 de septiembre de 2010

Historia mínima: ¿Cuántos riñones tenemos?


En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno.  
“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.  
“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.  
“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.  
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)  
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Porque ‘tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Clase de política acelerada



Dos políticos, uno joven y uno más mayor, van de visita electoral.

-Van a un colegio de un barrio periférico, donde el director les dice: Tenemos muchos problemas, por favor, ayúdennos, la calefacción no va, el techo del comedor corre riesgo de derrumbe, los wáteres están medio rotos... y los políticos asienten y el mayor dice: desde luego sí que están ustedes mal, intentaremos arreglar estos problemas lo más pronto posible, intentaremos, pero no le prometo nada, ya sabe como están los presupuestos...


-Acto seguido van a una cárcel... y el director les dice: tenemos problemas, por favor ayúdennos, hay uno de los 18 jacuzzis que no

funcionan, el agua sale caliente pero por la tarde no se llega a calentar demasiado y, sobre todo, lo más importante, la parabólica, se
ve bien, pero últimamente se ven unas rayitas, y claro, la alta definición no la vemos como debe ser.
El político mayor dice: no se preocupen, ningún problema, les aseguro que la semana que viene todo estará solucionado, déjenlo en mi mano.

Al salir, el político joven le dice al mayor: Hombre, hay algo que no entiendo, no les promete nada a los del colegio, que están fatal, y en

cambio a los de la cárcel les ha prometido que todos sus problemas se solucionarán pronto... por qué? Y el político mayor le contesta...:

¿Tú vas a volver al colegio? Pues eso!!!!!

Enviado por RdeA 

domingo, 19 de septiembre de 2010

Breve diálogo con Dios


Hombre: ¿Dios?
Dios: Sí
Hombre: ¿Puedo preguntarte algo?
Dios: ¡Por supuesto!
Hombre: ¿Qué es para ti un millón de años?
Dios: Un segundo.
Hombre: ¿Y un millón de euros?
Dios: Un céntimo
Hombre: Dios ….¿Podrías darme un céntimo?
Dios: Espera un segundo...


Enviado por Emilio

sábado, 18 de septiembre de 2010

Animaladas varias


Cuentan que cuando George Bush decidió invadir Irak se lo anunció a los periodistas más afines de la siguiente manera: "Voy a bombardear ese país del demonio y es posible que mueran 30.000 iraquíes y un dentista". Tras un breve silencio, sólo uno de los reporteros se atrevió a preguntar quién era el dentista. Entonces, Donald Rumsfeld, ideólogo e impulsor de la guerra, le susurró al presidente: "¿Lo ves? Ya te dije que nadie preguntaría por los iraquíes...". Esta historieta demuestra lo fácil que es desviar la atención de un tema sobre el que queremos pasar de puntillas. Nos enseñan el señuelo y todos corremos detrás como gallinas sin cabeza. El Ayuntamiento de Tordesillas ha utilizado el mismo recurso para mantener una fiesta sangrienta que le reporta pingües beneficios en estos tiempos de crisis. Agasaja como a un gladiador a un hombre de 32 años, cuyo mérito ha sido rematar a un toro con una lanza ayudado por otro centenar de picadores que lo han acorralado y herido previamente. Cualquiera podría pensar que lo meritorio sería que el lancero se enfrentara a cien toros, pero seguro que ni se lo plantean pese a que la afluencia de público sería masiva. Podría acompañarle ese artista de Plasencia que acaba de pegar mil grillos en las paredes de la sala de exposiciones para que mueran a la vista del espectador. Los considera "conceptos orgánicos" con mínima capacidad de sufrimiento. ¿Por qué no ha utilizado a mil cantantes de ópera? Seguro que el éxito habría sido aún más rotundo y más orgánico.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Con los partes amistosos de accidentes, ya no hay problema

El parte amistoso de accidente ha resultado muy rentable para...las compañías de seguros!

martes, 14 de septiembre de 2010

Monólogo: El hombre de mi vida me ha dejado


Después de treinta años de desvelos, de darlo todo por él, de esperarlo despierta cuando salía con los amigotes, se ha ido de casa. Y no es que se haya ido con otra, que eso lo entendería. ¡No! encima tiene la poca vergüenza de decirme:

Mamá, es que necesito espacio. Ya soy mayor.
 
- Mayor! Pero ¡¡ ¿dónde va esa criatura con 30 añitos?!!
Ahora, que yo se lo he dicho, eh?
- Parece mentira, dejarme tan pronto, hay que ser mal hijo...
Y me dice:
- Pues Jesucristo se fue de casa con 30
- ¡Y mira cómo acabó! ¡No llegó a los 34!
En fin... Ya lo voy llevando mejor... Pero el día que se fué, yo creí que me daba algo. El niño allí, recogiendo sus cositas. Cuatro chorradas, porque... ¿Qué se va a llevar el pobre, si no tiene nada suyo? Pues todo lo nuestro.
Pero fui yo la que se lo dije:
- Anda, tonto, llévate la tele pequeñita... y la minicadena... y el DVD...y ¡la lavadora!
Pero es más bueno! Ahí ya me dijo:
- No, mamá, la lavadora, no... que no tengo ascensor. Ya me la traes tú cuando vengas a verme
Mi niño! Menos mal que no tengo tiempo de pensar en él, porque estoy todo el día ocupadísima haciendo croquetas para mandárselas. Que si no, se pasa la vida llamando a Telepizza. Y cuando estoy liada en la cocina, mi marido viene por detrás, como un niño chico, a robarme las croquetas. Y yo:
- ¡Deja eso ahora mismo! ¡Que son para el niño!
- ¿Y yo qué ceno?
- ¡Pues yo qué sé, coño! ¡Llama a Telepizza!
Pero luego me da pena, el pobre... que, al final, siempre le digo:
- Andaaa... déjalo... Ya llamo yo: ¿margarita o cuatro quesos?
Me he comprado un móvil, que puedo hablar con el niño el tiempo que quiera por cinco euros. Eso sí, sólo podemos hablar de ocho a diez, como en la cárcel...
Pero, a veces, no aguanto más y lo llamo fuera de horario, a escondidas de mi marido. Que parece que tengo un amante:
- Cariño, te tengo que dejar, que ha llegado papá
Y cuando mi marido me pilla:
- ¡Ha llamado él, ha llamado él! Venga, rey, anda, no seas bobo... ya te llamo yo luego...
Huy...qué mimoso está... Éste en dos días está aquí, ¿eh Manolo?
Pero, por fin, cuando dan las ocho, y ya puedes hablar con él, libremente, de todas vuestras cosas...
- Hola lechoncito, soy mamá... ¿Qué tal el día?
- Bah...
- ¿Qué haces?
- Pssss...
- ¿Has cenado ya?
- Pschá...
- Bueno, no tienes ganas de hablar, ¿no?
- Bah...
- Bueno, pues adiós. ¡Manolo, el niño me ha colgado el teléfono!
Y mi marido:
- Cariño, es que te pones muy pesada...
- ¡Ahhhh! ¿Pesada yo? ¡Pesada tu madre, que hay que ir todos los años a ponerle flores!
Al principio no te atreves a tocar nada de su habitación, porque tienes la esperanza de que tu hijo se dé cuenta de que no puede vivir sin ti y vuelva.
Pero la semana pasada... abrí los ojos. le llamo, y me sale una voz de mujer:
- ¿Diga??
Y colgué inmediatamente. Volví a marcar... y ya me sale el niño. Y le digo:
- Oye, ¿quién era ésa?
Y él:
- Una amiga
- ¡Ay, menos mal! Creí que era otra madre... Bueno, ¿y qué estáis haciendo?
- Pues nada, comiendo...
- ¡Ah, muy bonito! ¡Yo todo el día encerrada en la cocina para que venga una guarra cualquiera a comerse mis croquetas!
- No, si ella no come, no le gustan...
- Ah, ¿no le gustan? Mírala, qué fina...
Ahí me enfadé tanto que decidí hacerle caso a mi marido y convertir la habitación del niño en el cuarto de la plancha. Y me pongo allí a organizar el altillo...sus libros, sus tebeos, sus revistas ... Y de pronto, me dije:
'¿A ver si las va a necesitar?' Claro, porque cualquier pretexto es bueno para ir a ver a tu hijo... Pero, de repente, encontré la excusa perfecta:
Su ajedrez del centenario del Real Madrid. Con el sacrificio que hizo para reunir las piezas, ¡que estuvo un mes comprando El Pais...! Así que al día siguiente le llevé un peón... Al otro, un alfil.... Al otro, una torre...
Y él:
- ¿Pero no me puedes traer todas las fichas a la vez?
Y yo:
- Ah...es que como te hizo tanta ilusión reunirlas por entregas...
Y mi marido se hace el duro, pero también tiene sus sentimientos, ¿eh?. El otro día fui yo quien le pilló a él hablando con el niño fuera de horario, y con una voz de angustia decía:
-Hijo mío, mándame una croqueta!
Ahí me di cuenta de que me estoy pasando...Que hay un montón de experiencias nuevas que vivir con mi marido. Así es que voy a empezar a disfrutar de esta segunda luna de miel. Voy a ver si le animo y nos vamos juntos a llevarle la lavadora al niño. Y así el pobre prueba las croquetas, que está tan flaquito que parece que el que se ha independizado es él.
El club de la comedia 

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cómo comprar la cámara digital perfecta... y casi morir en el intento


Como la verdad y la sabiduría rebosan en este post de Mike Johnston, de The Online Photographer, en www.caborian.com lo han traducido. Pego aquí el texto:

Carta a George
Estimado Mr. Johnston, 
Gracias por su respuesta en la que trata de ayudarme en mi compra de un equipo Nikon. Su recomendación me parece desmesurada y extremadamente extraña proviniendo de alguien que se denomina experto. Para empezar los 2.450 dólares que cuesta la D700 está muy lejos de mi presupuesto, que como le indiqué es de 400 dólares, y además me parece absolutamente desproporcionada para un aficionado que acaba de empezar. Y su sugerencia para que los objetivos que compre sean un 35mm f2 y un 85mm f1,8 es extraña. ¿Estos objetivos no tienen zoom, verdad? Todos mis amigos usan objetivos zoom y son el único tipo de lentes que venden en mi tienda local. Su carta me ha dejado perplejo.
 Atentamente,
George
Estimado George,
Si, tienes toda la razón y te pido disculpas. Al igual que la mayoría de los aficionados me encuentro excesivamente influenciado por mis propios hábitos y preferencias, lo que me ha llevado a una recomendación de compra claramente idiosincrática. La sugerencia de que pegues el salto desde el primer momento a una inversión de 3.195 dólares es totalmente desmesurada (buena palabra).
 Me gustaría enmendarme sugiriéndote un plan de acción de 25 pasos característicos y habituales. Mi experiencia en este campo me ha demostrado que esta secuencia  generalmente es muy típica y creo que encontraras que estas nuevas recomendaciones recorren fielmente el proceso de inversión en equipo de la mayoría de los verdaderos aficionados a la fotografía.

 Debo pedir disculpas de nuevo: en lo que viene a continuación he utilizado el modelo y precio de algunos equipos actuales, a pesar de que lo que voy a describir suele ser un proceso entre 3 a 5 años por que lo dichos modelos y precios variarán durante ese intervalo.
 Y aunque he comentado que a grandes rasgos este proceso se compone de 25 pasos, bien podrías descubrir pasos adicionales.

Paso 1. Compra de una cámara compacta digital, básicamente porque es lo que la mayoría de los seres humanos hacen en cuanto se les ocurre que quieren una cámara de fotos. Ello precedido por aproximadamente cuatro meses de penoso y cada vez más frustrante estudio de los modelos disponibles, durante el cual desarrollaras tus habilidades para comprar pero no aprenderás nada sobre como hacer fotos. Al mismo tiempo durante ese tiempo tendrás que limitarte a hacer fotos con tu iPhone. Gradualmente vas cayendo en la cuenta de que nadie va a poder darte un consejo completamente satisfactorio sobre la adquisición de una compacta, por la sencilla razón de que hay aproximadamente 13.796 modelos en el mercado (nota: simple estimación), con docenas de ellas cayendo por el acantilado de la discontinuación al tiempo que se presentan docenas de novedades, haciendo que localizar  “la mejor cámara” sea un objetivo esquivo incluso si fueses capaz de distinguir cual es. Finalmente pierdes la paciencia y compras el modelo que te recomienda el dependiente de tu tienda más cercana, a pesar de que en los más profundos recodos de tu casi-subconsciente sospechas que su elevada confianza podría estar motivada por el hecho de que recibe una comisión extra en la venta de ese modelo ya que tiene un margen de venta superior a todos los demás y porque su jefe le está presionando para que las despache. Con impuestos incluidos solo supera en 30 dólares el límite de tu presupuesto, que era de 400 dólares. Demasiado tarde caes en la cuenta de mirar en B&H Photo, donde encuentras ese mismo modelo, con una tarjeta de memoria gratis, por 236 dólares.

Paso 2. Eres completamente feliz con tu nueva compra… durante unos dos meses y medio. A partir de ahí lentamente vas descubriendo la desquiciante lentitud del disparo, la alarmante falta de luminosidad del objetivo en su posición de máximo tele, la miserable calidad a ISOS elevados, su fragilidad y lo peculiar de su manejo en general. No obstante sigues usando la compacta durante otros 1,8 años por la obstinada determinación de “aprovechar lo que te costó”, incluso a pesar de que la odias continuamente. Aún así la llevas siempre contigo y tomas muchas instantáneas, mientras disfrutas con la fotografía.

Paso 3. Después de que la cámara deje de funcionar, completamente, durante unas carísimas vacaciones – justo cuando más la necesitabas- compras una compacta de alta gama, la Canon G10 (420 dólares).

Paso 4. Tres semanas más tarde presentan la G11. La compras (470 dólares) y vendes la G10 perdiendo 150 dólares.

Paso 5. Te das cuenta que la G10 tiene más megapíxeles que la G11; vendes la G11 (palmando 120 dólares) y compras otra G10.

Paso 6. Lees en Internet sobre las diferencias entre los sensores pequeños y los grandes, decidiendo que no estás completamente feliz con la compacta de alta gama, porque sigue siendo una compacta al fin y al cabo, y  ya has tenido más que suficiente trato con  compactas. Vendes por segunda vez la G10 perdiendo 170 dólares esta vez y compras una DSLR de iniciación por 800 dólares que incluye un zoom en el kit. Otra vez, esa pequeña voz casi enterrada en tu subconsciente menciona fugazmente que en el objetivo del kit es donde el fabricante está escatimando para lograr un precio atractivo, a pesar de que es el objetivo el que va a determinar la calidad de las imágenes. Las fotos de la réflex son mucho mejores que las de tu fallecida compacta  y estas seguro –casi- de que son mejores que las fotos de la G10/G11, la mayoría de la veces. Así que no será un objetivo tan malo.

Paso 7. Unos meses más tarde – como consecuencia de la feliz alineación de las siguientes circunstancias 1) la afortunada llegada de un dinero no esperado; 2) durante una reunión familiar el tío de tu mujer hace un comentario ridiculizando tu cámara “barata”, 3) una intensa sensación de vergüenza al tener que llevar tu cámara a un esporádico encargo fotográfico pagado durante el cual estas bastante convencido de haber visto al cliente mirando tu cámara con recelo; 4) docenas de horas visitando tiendas y 5) leer unas 340.000 palabras en Internet (de las cuales solo 1/12 parte resultaron ser de alguna utilidad) – compras una D90. Vendes tu réflex digital de iniciación por dos quintas partes de lo que pagaste por ella, pero mantienes el objetivo para la D90 (por cierto, a todo esto aun conservas tu cámara compacta. No funciona, le reparación costaría igual que comprar una cámara nueva y su valor en eBay es cercano a cero, pero por alguna razón – o mejor dicho, por alrededor de unas 400 extrañas razones – te encuentras físicamente incapaz de tirarla a la basura. Así que la tienes guardada en el armario). Nota: el armario del que hablamos aquí es un escasamente mencionado pero profundamente importante vector situado muy cerca del corazón que impulsa de la compra de equipo fotográfico.

Paso 8. Casi inmediatamente después de comprar la D90, comienzas a soñar con la D300s.

Paso 9. El aspecto del objetivo del kit colocado en la D90 queda como triste y comienzas a preguntarte si “estará sacando el máximo rendimiento al sensor”. Sucumbiendo a la “duda metafísica” y la inseguridad, compras un magnifico zoom estándar, luminoso,  todoterreno, y de gama alta. 630 dólares.

Paso 10. Como la cámara con tu nuevo zoom – el cual adoras, por cierto- te resulta tan incómoda de llevar se te cae sin querer. Solo una vez. La cámara sobrevive, pero la pantalla LCD se agrieta y, aunque no estás 100% seguro, crees que algunos de los ajustes del menú electrónico se han vuelto un poco erráticos. Esas imperfecciones te reconcomen, solo una pizca, cada vez que usas la cámara.

Paso 11. Contratas un seguro para la cámara.

Paso 12. Siguiendo tu percepción de que ningún fotógrafo serio tiene únicamente un objetivo compras un segundo objetivo para “tener cubiertas todas las distancias focales” y “complementar” el objetivo estándar: otro magnifico zoom luminoso,  todoterreno, y de gama alta, pero esta vez un teleobjetivo. 520 dólares.

Paso 13. Añades un macro; tu zoom no parece poder hacer aproximaciones demasiado bien. Otros 520 dólares.

Paso 14. Dedicas varias docenas de horas leyendo y releyendo análisis de objetivos hasta que te duelen los ojos para demostrarte a ti mismo que tu objetivo macro es lo más cercano a la perfección técnica a la que una lente puede llegar. ¡Es súper nítido! ¡Incluso en las esquinas! La pequeña voz interior que no calla menciona que a pesar de eso tus fotos macro siguen siendo una basura y que la cantidad de fotos macros colgadas en Internet se acerca al Número de Graham, y que la mayoría de ellas parecen… más o menos iguales.

Paso 15. Debido a que, por algo que no eres capaz de identificar claramente, no logras encontrar satisfactorios los resultados de tu tele zoom – no es tan bueno como con tu zoom estándar, no sabes porqué- vuelves a sumergirte en una prolongada incursión de análisis en Internet y visitas a tiendas y resurges de esa larga inmersión con la compra de un verdaderamente magnifico zoom 80-200 profesional y de apertura constante. 1.080 dólares. Regalas tu viejo zoom al hijo adolescente del tío de tu mujer el cual, tras adquirir de golpe consciencia de tu existencia, comienza a hacer unas fotos fantásticas con él.

Paso 16. Te inquieta el hecho de que cada vez dejas más a menudo la bolsa de la cámara en casa, ya que ahora tiene un tamaño y peso muy parecido a un bloque de hormigón.

Paso 17. ¡Por tu cumpleaños tu mujer te regala la D300s! ¡Bien! ¡Es el mejor regalo de cumpleaños de tu vida! Eso es amor, amor de verdad- por tu mujer, no por la cámara. Pero lo que sientes por la cámara se parece. 1.530 dólares. Venderías la D90, pero como está rota… lo mejor será repararla. Va a parar al armario.

Paso 18. La maldita jodida vocecilla comienza a murmurar, distante y casi imperceptiblemente, sobre el formato completo.

Paso 19. Llegas a la conclusión de que la fotografía macro no es tu estilo. En un débil e insignificante intento de aligerar la mochila el objetivo macro va a parar al armario junto al zoom que venía en el kit y a la compacta rota. Oye, siempre puedes sacarlo cuando lo necesites.

Paso 20. Ahora que tienes ese precioso zoom tele profesional de apertura constante tu viejo zoom estándar de gama media parece estar fuera de lugar. Así que compras un objetivo 17-55mm f/2,8 AF-S. Es realmente alucinante. Lo adoras completamente. 1.385 dólares. Vendes en Ebay el viejo zoom por 230 dólares después de gastos y envío.

Paso 21. Concluyes que estas completamente cubierto en lo que se refiere a equipo fotográfico. Totalmente cubierto. Para siempre. Nunca más volverás a necesitar más equipo. Jamás. Pero, por alguna razón, una persistente sensación de desilusión comienza a teñir tu afición por la fotografía. Durante un exquisito momento de revelación, que también te provoca un leve pánico existencial, te das cuenta de que echas de menos comprar. Te descubres recorriendo tiendas mirando cosas que sabes que no vas a comprar. De cuando en cuando revisas precios y lees análisis. Te descubres mostrando un inusual comportamiento mordaz en los foros que frecuentas. Durante uno de tus vagabundeos por Internet, en ese extraño páramo en el que comprar ya no tiene razón de ser, lees a un idiota decir lo divertido que es utilizar únicamente un pequeño objetivo de focal fija. Entonces, por puro impulso, te lanzas a por una copia del recién presentado 35mm f/1,8 (200 dólares). Con asombro ves que realmente es muy agradable – convierte a la gran D300 en una cámara sorprendentemente manejable, casi ligera. Teatrales metáforas sobre andar descalzo, melena al viento, Julie Andrews en los prados mientras que de su bocaza abierta hacia el cielo rezuman gloriosas canciones de misa. Te sientes… libre. Evidentemente no es la lente más excitante del mundo y, siendo honesto contigo mismo, es un pelín larga pero al menos ya no hace falta ir por ahí con una gran bolsa. Resulta fácil decidir cogerla de camino hacia la puerta. Para tu sorpresa vuelves a disfrutar, y mucho.

Paso 22. Cállate, vocecilla, cállate, cállate, cállate.

Paso 23. Con el relanzamiento de tu actividad fotográfica de golpe abrazas una religión: a partir de ahora solo vas a comprar lo mejor de lo mejor, para apartar los demonios. Con la boca torcida en una mueca decidida y un sentimiento de imparable determinación compras esa D700. Nunca te lo habías planteado, no existía ninguna intención seria mientras hacías todas esas investigaciones y leías todos esos análisis. El regocijo compite con el remordimiento mientras firmas el cheque. 2.450 dólares. La vocecilla refunfuña que tu presupuesto inicial para todo este asunto era de 400 dólares, pero la acallas: al D700 ahora parece barata en comparación con la D3s y la D3x. Tu mujer está algo enfadada y herida; solo ha pasado un año y cuatro meses desde que te regaló la D300 por tu cumpleaños. Sintiéndote culpable, explicas cuidadosamente que la D300 es una excelente cámara suplementaria y que aun la necesitas y que sigue siendo el mejor regalo que te han  hecho en la vida, etc. Por supuesto esto tiene un pequeño inconveniente: como le has dicho que aun la necesitas como cámara de reserva ahora no puedes venderla para recuperar parte del coste de la D700, tal y como deberías. No ahora mismo, por lo menos. Evidentemente necesitas un objetivo y mantienes ese precioso zoom estándar. Como brillante y clarificador símbolo de tu responsabilidad financiera vendes en Ebay tu zoom macro. Recibes 380 dólares, de los que 35 dólares son para los gastos y comisiones. Ella dice, “Es tu afición. Quiero que tengas lo que tu quieras”. Después añade, “cariño” echándote una mirada como pensando si un íncubo podría haberse introducido en tu cuerpo y adueñado de tu alma.

Paso 24. Un pequeño problema con la D700: únicamente uno de tu objetivos – el enorme 80-200mm que, sin contar el macro y el zoom del kit, es el objetivo que menos has usado de todos los que tienes- sirve para esa cámara. Los demás son objetivos APS-C. Pero tu nivel de gasto ha estado descontrolado, tienes esa ligera sensación de vértigo de aquel que se ha volcado demasiado en algo, tu mujer se muestra sombría y preocupada cada vez que surge el asunto de la fotografía, has puesto cinta aislante negra sobre el “D700” de tu nueva cámara con la esperanza de que el tío de tu mujer no note el cambio y se burle de ti e incluso estás un poco preocupado sobre… bueno, no es sobre tu cordura exactamente – no estas tan mal- sino, digamos, que sobre tu antigua reputación de personal práctica y sensata. Así que, siguiendo la filosofía de “un solo objetivo” y unido a un cierto sentimiento de penitencia, compras en Ebay un modesto Nikkor AF 35mm f/2 usado por 250 dólares.

Paso 25. Aunque estas bastante feliz con el 35mm también haces retratos de bustos con el zoom 80-200mm y lo encuentras un…. bueno, desmesurado (¡perdón!). Así que te haces con un simple 85mm f/1,8 por 425 dólares. Tienes intención de reemplazar tu adorado zoom estándar APS-C por uno para formato completo, algún día; también juegas con la idea de otro macro, uno que funcione en formato completo; un zoom angular estaría bien; de vez en cuando piensas el tal o cual objetivo… pero, en realidad, las focales con las que sueles disparar casi siempre están en el rango de los habituales de un zoom estándar 35-85mm. Y las tuyas son luminosas. Y transportables. Y baratas. Además tus fotos, sin ser perfectas ni haber sido imbuidas por ninguna magia especial, empiezan a ser tan buenas como una foto puede llegar a ser y a estas alturas has aprendido, por fin, que lo que trata en fotografía es de aprender a disparar, llevar la cámara contigo, aprender a manejarla como si fuese una extensión de tu cuerpo, incrementando gradualmente la sofisticación de tu gusto mediante la observación de buenas fotos que te atraigan, aprendiendo a tener autocrítica y descubriendo tus propios pasiones visuales, sin importar el equipo que tienes.

Tiempo total transcurrido: entre 3 y 5 años. Durante ese tiempo no has disfrutado demasiado mientras hacías fotos (recuerda ese 1,8 años que pasaste con la compacta).

Situación final: D700 y dos objetivos fijos básicos. En el armario además, ese zoom demasiado pesado para llevar por ahí (junto con otros cachivaches).

Gasto total en equipo: 9.770 dólares. Por supuesto querías vender la D300s y el zoom estándar AF-S – algún día- pero asume que olvidarás su existencia y que remolonearas hasta que llegue el momento en el futuro en que,  la cámara al menos, tengan un valor tan bajo que no valga la pena venderlos. Mientras tanto es tu… cuerpo de reserva. Cariño.
Una inversión de 3.195 dólares podría haber significado haber podido pasar esos 3-5 años completamente libre para concentrarte en hacer fotos. El gasto anual habría rondado entre 1.065 a 639 dólares a cambio de una afición muy gratificante y renovadora. Habría supuesto un ahorro de unas 400 horas de tiempo dedicado a ir de compras, 6.575 dólares y mucha angustia innecesaria sobre insignificancias.
De todas formas, George, vuelvo a pedir disculpas por recomendarte la D700 y dos objetivos fijos ahora que estás empezando. No tengo ninguna duda que querrás aprender tus propias lecciones y realizar progresos a través de una sucesión de equipo, como hacen la mayoría de los fotógrafos. En mi defensa solo puedo decir nada de esto tiene importancia, ya que nadie que me pide ayuda para comprar sigue nunca mi consejo (en serio). Pero como probablemente podrás deducir de lo relatado arriba mi recomendación inicial posiblemente no sea tan delirante como superficialmente podía parecer.
Pero… ¿400 dólares? Por favor. Nadie puede hacer nada con eso.
Cordialmente,
Mike

domingo, 12 de septiembre de 2010

Reforma laboral del PSOE

Eneko

Elogio del uniforme


SON las 8.30 de la mañana y la niña, después de plancharse el pelo con una tostadora de mano, va a llegar tarde a clase porque no sabe qué ponerse. Es decir, que como está nublado, el color de la blusa no le combina bien con el pañuelo de cuello. Además, no quiere ir con pantalones y me pregunta si le quedan bien los leggings con los zapatos de bailarina. ¿Los leggings? ¿Qué son los leggings? La niña hace preguntas enigmáticas cada mañana y no hay que contestarle con precipitación para evitar confundirlos con unas polainas y llegar a clase pasado el recreo. Intento explicarle que la ropa es para protegerse del relente y debe ser elegida teniendo en cuenta la meteorología y no el espectro cromático del universo. Vamos, que no creo que unas polainas abriguen más por ser de color malva o una blusa por llevar monigotes pintados de Custo. Pero es difícil de convencer y, además, no me oye porque está colocándose una decena de pulseras que le hacen sonar como un saco de cascabeles. 
Son las 8.50 y aún no hemos salido. Mientras espero, pienso en todos esos escolares que asisten a clase con uniforme: el mismo jersey, la misma falda, el mismo pantalón, y a otra cosa, mariposa. Seguro que les ha dado tiempo de desayunar y hacer los deberes mientras mi niña con el pijama de ositos reconstruía su imagen de preadolescente. Por un momento calculo la cantidad de tiempo que ahorraríamos si todos fuéramos uniformados. ¡Como que me están dando ganas de comprar un traje y una corbata!

sábado, 11 de septiembre de 2010

Por qué Bermeo no declaró la guerra a la OTAN


Para llamar la atención del mundo y protestar por la poca ayuda al sector pesquero en los secuestros, el alcalde de Bermeo (Bizkaia, capital Bilbao) decide hacer algo para llamar la atención general.
Llama al único funcionario del Ayuntamiento local y el cabo jefe del puesto de la Policía Municipal y le ordena hacer un telegrama al Cuartel General de la OTAN, con sede en Bruselas, declarándole la guerra a esa Coalición Militar.
Se recibe el telegrama en dicha sede (OTAN), y el Jefe allí presenta pregunta a sus oficiales: ¿Bermeo nos declara la guerra....?,  ¿dónde está Bermeo.....?

Después de 4 horas localizando al país belicoso, encuentran que
Bermeo es una pequeña ciudad pesquera en el mapamundi, ubicada al Norte de la Península Ibérica.

Analizando el riesgo de semejante conflicto bélico, las
autoridades militares de la OTAN deciden aceptar la guerra.

El jefe llama a su secretaria y le ordena:
Contéstele al gobierno local Bermeano y dígale que aceptamos la
guerra, y que además, nos diga con que potencial militar cuentan.
Se recibe el telegrama en Bermeo. Después de leerlo, el alcalde
 le dice al funcionario del Ayuntamiento:

Vamos a contestarle a esa gente: Contamos con un cabo de la
policía municipal, una pistola, dos escopetas de caza, dos
botes y una lancha de goma con motor fuera de borda; además, la
Defensa Civil la componemos: el alcalde, el funcionario y los
jubilados de la ciudad; enviéselo y que nos digan ellos con que
cuentan para hacernos frente.

Respuesta de la OTAN:
Contamos con 27 millones de soldados, 120 mil oficiales, 24
generales y 6 Almirantes., 200 mil cañones, 25 mil tanques, 36 mil
aviones, 150 submarinos, 30 portaaviones, 18 buques cisternas todo dirigido por satélite,,,,, envíeselo.

Se recibe el telegrama en Bermeo.
Respuesta del Alcalde:
Bermeo no acepta la guerra por no tener sitio en el pueblo para tantos prisioneros.

Enviado por RdeA

martes, 7 de septiembre de 2010

Por si no lo sabías, para que lo sepas...


Hacerlo de pie fortalece la columna,
boca abajo estimula la circulación de la sangre,
boca arriba es más placentero,
hacerlo sólo es bonito, pero egoísta,
en grupo puede ser divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el coche puede ser peligroso...
Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso...
En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,
desnudos o vestidos,
sobre el césped o la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el baño:
Hacerlo, SIEMPRE es un acto de amor.
No importa la edad, ni la raza, ni el credo,
ni el sexo, ni la posición económica...   


 ... Leer siempre es un placer

Historia mínima: madre primeriza a los 65 años




Con la nueva tecnología aplicada para la fertilidad, una mujer de 65 años dio a luz a un bebé.
Cuando salió del hospital y fue a su casa , fue la novedad, llegaron sus familiares a visitarla.
- '¿Podemos ver al bebé?' preguntó uno de ellos.
- 'Todavía no', dijo la flamante madre de 65 años , 'pronto'.
Pasó media hora y otro de los familiares preguntó ya preocupado ,
- '¿Ya podemos conocer al nuevo bebé?' -
- 'Todavía nooooooooooo', dijo la madre .
Pasó otro rato, y volvieron a preguntarle, impacientes, a la madre:
'Pero bueno, ¿cuándo vamos a ver al bebé?'
- '¿Cuándo llore?', reclamaron.
-'¿Por qué tenemos que esperar hasta que llore?'
- 'Porque no me acuerdo dónde lo puse...'

Enviado por RdeA