miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pobres ricos, pobres


LOS pobrecitos están pasándolo mal. Me refiero a los supermegarricos, a esos que podrían contratar como palanganero al senador más acaudalado. Y lo pasan mal porque se esfuerzan en ayudar pero no encuentran la manera de hacerlo. Hasta les gustaría pagar impuestos, algún impuesto, el que sea, pero no les dejan. “¡Faltaría más!, dice la derechona del carajillo party.Esto lo solventamos nosotros a partir del 20-N con un par de decretos y media docena de resoluciones adicionales. Estaría bueno que los señoritos costearan la ronda cuando pueden hacerlo a escote dos repartidores de pizzas con seis trienios, diez parados y una viuda”.

Pero ellos insisten y hacen lo que pueden para mejorar la situación. Quieren animar el consumo comprando maseratis, palacetes con helipuerto, yates y jets privados que les traigan el caviar desde el Eroski de Moscú, pero ni aun así. Han llenado el garaje de bólidos y palos de golf y los índices siguen por los suelos. Otro tanto ocurre con sus capitales: invierten en empresas en crisis, deuda soberana, acciones a tutiplén, pero lo único que consiguen es hacerse más y más ricos, más y más rápido.

Es la maldición de Rockefeller, que afecta a quienes compran cuando todo el mundo vende y venden cuando todo el mundo compra. Si, al menos, todos les ayudáramos adquiriendo ferraris seguro que la economía iría de puta madre. Pero somos unos insolidarios, y así no hay manera.
Josetxu Rodríguez

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