domingo, 25 de septiembre de 2011

¡¡¡Satélite vaaaa!!!



PARAGUAS de titanio o txapela de kevlar, ustedes eligen, pero no se les ocurra salir hoy a la calle sin protección, porque un satélite de la NASA, con alzheimer y del tamaño de un autobús, se precipitará sobre la Tierra allí donde le venga en gana. Si me apuran, les aconsejaría pasar la mañana en los túneles de la Supersur, aunque para ello tengan que rascarse el bolsillo, que toda precaución es poca.
Dicen los científicos que el aguacero de chatarra tendrá lugar entre Canadá y Sudamérica, que es lo mismo que no decir nada. Sobre todo, si se cumplen los deseos de decenas de miles de italianos, que están rezando para que caiga sobre Berlusconi, según anuncian con mucho cachondeo en el blog Rokambol News. Copiando la idea, ya hay miles de feligreses acumulando plegarias para que la lluvia de fuego alcance a Esperanza Aguirre, aunque ni unos ni otros confían en el éxito. Si a Berlusconi no han conseguido cazarle los fiscales de Nápoles, no creo que lo haga una cafetera estratosférica; y, en el caso de Esperanza Aguirre, no serviría de nada, porque saldría indemne al igual que lo ha hecho de accidentes de helicóptero, atentados islamistas y demás desgracias que solo nos afectan a los humanos. Ya hay quien apunta que ella es, en realidad, un Terminator enviado a este planeta para acabar con los maestros y después con Gallardón y Rajoy, y así convertirse en una dama de hierro. Por eso el satélite la respetará. Perro no come perro.

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