martes, 17 de enero de 2012

Historia mínima: ¡Siempre hay que revisar lo que se hace!


Un  joven novicio llega al monasterio. La tarea que se le  asigna es la de ayudar a los otros monjes a transcribir  los antiguos cánones y reglas de la Iglesia. Le  sorprende que esos monjes efectúen su labora partir de  copias y no de los manuscritos originales. Va a ver al  Padre Abad y le explica que si alguien hubiese cometido  un pequeño error en la primera copia, ese error se  propagaría a todas las copias posteriores y de  generación en generación.

El Padre Abad le  responde:
-  Hace siglos que procedemos así y copiamos a partir de la  copia precedente, pero tu puntualización es buena,  hijo.

A la mañana siguiente, el Padre Abad  desciende a las profundidades del sótano del monasterio,  una caverna donde están preciosamente conservados los  manuscritos y pergaminos originales, donde hace siglos  que nadie ha puesto los pies ni abierto los cofres  que los contienen.

Se pasa allí la mañana entera,  después la tarde, después la noche, sin dar señales de  vida. Las horas pasan y la preocupación crece hasta el  punto de que el joven novicio se decide a ir a ver qué  es lo que pasa. Baja y encuentra al Padre Abad  completamente ido, las vestiduras desgarradas, la frente  ensangrentada y golpeándose sin parar la  cabeza
contra los venerables muros.

El joven  monje se precipita sobre él y le pregunta:
-Padre  Abad, qué le sucede?.
- !!!! CARIDAD !!!!, ¡¡¡¡  CARIDAD !!!!.
¡¡¡  Eran votos de CARIDAD los que teníamos que hacer,  no  de CASTIDAD !!!.

1 comentario :

Gary Rivera dijo...

jajajajaajajajaa me orino! jajajajajaajajaja

Eso lo explica todo!! jajajaajja