martes, 16 de octubre de 2012

Juan Luis Cebrián; "El problema de los periodistas es que quieren comer"


José Antonio Pérez acaba de conseguir en exclusiva una entrevista con Juan Luis Cebrián, superjefe de Prisa y ahora uno de los liquidadores de El País gracias a un ERE del 30% de la plantilla. La ha publicado en su blog "Mi mesa cojea", un lugar muy recomendable para visitar siempre que se pueda.




JOSE: Señor, Cebrián, muchas gracias por recibirme.

CEBRIÁN: ¡Joder, chico! Casi no llego, acabo de aterrizar de Punta Cana.

J: ¿Punta Cana?

C: Sí. Dios Santo, qué calor hace siempre en los sitios pobres. Alguien debería estudiar eso. He estado unos días haciendo networking en busca de soluciones innovadoras para el periodismo.

J: ¿Y se le ha ocurrido algo?

C: Na, ya sabes que pensar borracho es complicadísimo. Santo Dios, todavía me duele el pene. 

J:  ¿Cómo dice?

C: Nada. En realidad sí se me ha ocurrido una cosa: periodistas que trabajen gratis. En Huffington Post están experimentando con el concepto, pero todavía se encuentran con algún problema de cara a los periodistas.

J: ¿Qué tipo de problema?

C: Que comen. Lo ideal para la industria del periodismo, siendo como es un pilar de la democracia, es que los periodistas no coman. Los columnistas dan más igual porque envían los artículos por mail y pueden comer en casa de sus madres, pero la gente de información, esa gente tiene que estar en redacción y, con las actuales leyes, tenemos que dejar que coman y duerman de vez en cuando. El periodismo va más deprisa que la legislación, siempre estamos en vanguardia.

J: ¿Ve entonces posible reflotar el periodismo?

C: ¿Reflotarlo? ¿De qué cojones hablas?, ¡el periodismo está en plena forma! ¡Yo jamás había ganado tanto dinero! El único problema del periodismo es que ahora, con Twitter, las quejas de los periodistas se oyen más. Que antes se quejaban lo mismo, ¿eh?, pero lo hacía en privado, mientras rompían una botella de whiskey en la cara de un desconocido. Dios, este oficio era la rehostia. Qué bien lo pasamos… A veces pienso en aquellos años en que corríamos delante de los grises y… Madre mía, yo corriendo, ¿puedes imaginarlo? ¡Hace por lo menos quince años que no ando deprisa!

J: Y… Oiga, ¿ no cree que el periodismo se ha devaluado un poco?

C: Na, lo que pasa es que, como ahora no se puede beber en las redacciones, los textos quedan como más planitos, ¿sabe? Antes era todo más loco, más… vivaz. ¿Sabe que yo inventé los clasificados de putas?

J: ¿En serio?

C: ¡Hombre! Yo ya estaba innovando cuando en España la gente todavía hacía el amor con las cabras. Le digo yo que, sin mí, la Transición española no sé cómo se habría hecho, ¿eh? Malamente.

J: ¿Le parece si hablamos del ERE de El País?

C: Por supuesto, aunque es algo doloroso de lo que no me gusta hablar.

J: ¿Está sonriendo?

C: Sí, no, es que me he acordado de una cosa. A ver, dígame, pregunte.

J: Su sueldo anual se come los ingresos publicitarios del periódico de dos meses. ¿No le parece un poco excesivo?

C: Para nada. De hecho, creo que cobro poco. Mire que yo tengo que aguantar a Javier Moreno. ¡A veces me llama llorando en mitad de la noche y me dice: “sácame de aquí”. Le digo: “no, cojones, Javi, sé un hombre y aguanta, coño, que eres el director del periódico global en español”. La madre que lo parió… Le puse de director porque pensé que era un buen hombre de paja, pero ha resultado ser solo paja. Qué asco, de verdad. Si lo sé, pongo a Gabilondo.

J: Ya, sí, pero es que usted cobra 13 millones de euros al año y está desmontando el periódico.

C: ¿Y qué coño tiene que ver una cosa con la otra? Que yo dirijo El País, no La Farola, aunque a veces se parezcan. Además, que 13 millones de euros se te van enseguida, ¿eh? A poco que te compras un par de aviones y cinco esclavas sexuales de dieciocho años ya te los fundes.  Sigue leyendo

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