martes, 25 de junio de 2013

lunes, 24 de junio de 2013

¡Qué bonita es la lluvia en otro país!


Primera semana
Acabo de llegar a Euskadi. Qué felicidad volver a sentir la lluvia en la cara. Tanto tiempo en secano me había dejado el alma ajada. Estaba tan feliz que miré al cielo y dejé que la lluvia inundara mi rostro. Dicen que mañana también lloverá. Qué bonito!

Segunda semana
Hoy ha vuelto a llover. Lleva toda la semana haciéndolo. La gente se queja. No les entiendo, es nuestro clima! Viva el sirimiri!

Tercera semana
Lleva varios días lloviendo. No es muy normal. La mujer del tiempo dice que amainará.

Cuarta semana
Sigue lloviendo. La mujer del tiempo insiste en que parará algún día. Tiene mala cara.

Quinta semana
La mujer del tiempo ya no sale.La han ingresado. Se veía venir.

Sexta semana
El tiempo está variable. Lluvia racheada, intensa, chaparrón, sirimiri, tromba...

Séptima semana
Mi mujer se ha comprado unas katiuskas, con tacones, preciosas. Eran las últimas que quedaban.

Octava semana
Nuestro perro de aguas quiere cambiar de raza. Se ve que los demás chuchos le miran mal.

Novena semana
No recuerdo cómo se cierra el paraguas. De hecho no sé si se cierra. Lleva meses abierto. Lo compraría así?

Décima semana
Estoy empezando a hartarme de tanta lluvia. Ya solo tomo ginebra seca y no me pongo agua de colonia.

Decimoprimera semana
En el museo hay una exposición de trajes de baño. Dicen que era una prenda que se llevaba antes en junio, julio y agosto. Nadie lo recuerda.

Decimosegunda semana
En las playas eliminan las duchas por absurdas.

Decimotercera Semana
Tenía las manos secas.  Como rasposas. He ido al médico pensando que sería alguna alergia. Me dice que no me preocupe, que son escamas.

Decimocuarta Semana
Mi mujer y yo vamos a tener otro niño. Le vamos a llamar Noé.

Decimoquinta Semana
Hoy he tenido que contar a mi hijo la verdad. "El sol no existe. Son los padres"

Llegado por correo

martes, 18 de junio de 2013

Dos historias mínimas, dos






Un empresario vuelve de su oficina en la tarde y -en medio de un gran aguacero- ve a una bella mujer en la parada de autobuses, por lo que detiene su automóvil :
- Llueve a cántaros .... ¿ La llevo ?
- Ah, bueno, gracias, -responde ella, entrando al auto
- Llegando al edificio donde ella vive, lo invita a entrar:
- No quiere Ud. tomarse un cafecito, un güisqui, alguna cosita que le invite, con este frío ?
- No, gracias, debo llegar temprano a casa .
- Pero, ha sido usted tan gentil, suba siquiera un ratito.
Él sube ante la petición de la damita. Cuando entran, ella le sirve un buen coñac y luego va a su dormitorio, del que retorna arreglada y perfumada, dejando entrever un cuerpo bellísimo bajo una sugestiva bata. Beben algunos
tragos, oyen música, charlan, ríen, toman confianza, y -como era de esperar- se van a la cama...
A las 6 de la siguiente mañana, él despierta preocupadísimo:
-Qué bruto, me quedé dormido... ¿Ahora qué hago?
Medita, toma el teléfono, marca el número de su casa y tan pronto le responde su mujer, grita:
- MARIA, NO PAGUES EL RESCATE !! ... HE LOGRADO ESCAPAR !!

                            . . . . . . . . . . . . . . . ..

Le dice la dueña de casa a la asistenta:
- No sabes, acabo de enterarme que el sinvergüenza de mi marido sale todos los días con su secretaria.
- ¡No me lo creo! Usted me lo dice para darme celos, verdad ?…

jueves, 6 de junio de 2013

Antropología contemporánea: el homo culibajo



Posibilidad de una nueva subespecie
Se les conoce como "Homo erectus-culibajo" y son el resultado de una evolución genética debida a una constante postura de invertebrado y gestos espasmódicos de las extremidades altas. Nuevas investigaciones han demostrado un acortamiento de las piernas, la carencia casi por completo de lenguaje verbal y las pocas expresiones que se le observan son inarticuladas e ininteligibles. Posee como otros de sus rasgos claramente diferenciadores, la inhabilidad de un caminar normal por lo que se desplaza con un movimiento destartalado de los pies y manos de formas muy similares a los simios. Se encontró por primera vez en el continente americano, pero actualmente ha colonizado con rapidez otros continentes y países, siendo en la actualidad muy frecuente en la fauna urbana de España, aunque también coloniza con rapidez las zonas rurales

Al tener las piernas cortas y su cuerpo muy cerca del suelo se produce el arrastramiento de los genitales, lo que parece afectarle la función cerebral. Ello pudiera explicar sus dificultades para establecer una comunicación verbal inteligente.
Suele vivir de sus padres, de donaciones y de ayuda gubernamental.
Muchos de ellos llegan a ser fértiles, por lo que esta especie tiende a la proliferación. Pero se ha comprobado que su proximidad es contagiosa para individuos humanos jóvenes que han estudiado con la LOGSE.
Remitido por correo

domingo, 2 de junio de 2013

Método infalible para que deje de llover




POR muy meteoro-lógicos que parezcan, los pronósticos del tiempo tienen poco que ver con las ciencias exactas y mucho con la futurología. Sobre todo, si nos fijamos en su porcentaje de errores. Que levanten el dedo quienes no hayan dormido en una estación de metro con el casco de la moto puesto esperando una ciclogénesis explosiva que se quedó en ventosidad. 
El único método eficaz que conozco para no equivocarse en estas cuestiones es hablar del tiempo que hizo ayer y olvidar el futuro que, como todo el mundo sabe, se escribe sobre la marcha. Más de un meteorólogo sabidillo tuvo que cortarse el bigote tras apostar y errar en un pronóstico. Creo que desde entonces no se atreven a salir en televisión y delegan la tarea en jovencitas sin mostacho. 
Un servidor, de quien más se fía es del calendario zaragozano. Tengo uno en la ventana colgado de una cuerda y sigo sus instrucciones: "Si estoy mojado: tiempo húmedo; si me muevo, ventoso; que brillo, bonita helada; y si no me ves es que hay una niebla del carajo. 
Si vaticinar el tiempo es difícil, cambiarlo es casi imposible. Solo conozco el caso de un alcalde mexicano que en 1833, tras semanas de aguaceros, publicó un bando que decía: "Si en ocho días no deja de llover, nadie irá a misa ni rezará. Si la sequía continúa, se quemarán las iglesias y conventos. Ocho días después serán degollados los clérigos y monjas y, por la presente, se conceden facultades para cometer todo clase de pecados". Y paró, ya lo creo que paró. Azkuna, ¿te animas?
Josetxu Rodríguez