lunes, 2 de noviembre de 2009

Y tú.. ¿quién prefieres que te robe?


A fin de cuentas, para los partidos políticos, las urnas son contempladas como vulgares cerditos de cristal, auténticas huchas en las que los dadivosos y desprendidos votantes, depositamos nuestros votos sin ningún interés, en la ingenua convicción de que nuestras papeletas carecen de valor. Mas si reparamos en lo que las empresas políticas ingresan por cada escaño obtenido, por la configuración de grupo parlamentario y por cada voto contabilizado, nos daríamos cuenta de que, en verdad, nuestro voto tiene un valor que si nos lo propusiésemos, llegaría a cotizar en bolsa, o cuando menos salir a subasta en Ebay, que para algo servirá el famoso libre mercado…digo yo.

Lo cierto, es que, los muy higos de fruta, cuando vienen a pedirnos el voto y hacen más que los proselitistas del Séptimo Cielo para que se lo cedamos gratis, se cuidan muy mucho de comunicarnos estos detallucos en sus anuncios mediáticos, en sus carteles, en sus cartas, y en los mítines. Es decir: nos timan peor que con la estampita. Pero ello solo es el comienzo: el reparto de dividendos tras los comicios electorales es solo el modo programado de esquilmarnos las arcas públicas; luego están los sueldos y las dietas que cobran sus señorías, el personal que atiende a sus señorías, el mantenimiento de las sedes y coches oficiales de sus señorías, los viajes, recepciones y almuerzos de sus señorías, todo salido como adivinarán de nuestros impuestos. Pronto se ponen a la tarea de destinar subvenciones a asociaciones, fundaciones, publicaciones, y empresas afines, dineros que de continuo nos sustraen con tasas y más tasas sobre productos como tabaco, alcohol, gasolina, o cualquier actividad o servicio. Pero, por si todo ello fuera poco, los hay que buscan más y más, que es cuando creemos que aparece la corrupción, cuando en verdad todo el sistema es corrupto de raíz.

Vamos para tres décadas en las que nos han robado dos grandes partidos, eso sí… democráticamente; porque quiero que sepan que, la democracia no está reñida con la corrupción ¡Al contrario! Le es consustancial. Mientras una dictadura se impone y se descompone, o depone, una democracia se constituye, y se corrompe, o interrumpe, como el propio cuerpo, que se corrompe por momentos nada más nacer, o muere en accidente. Asumido esto, uno debe ser plenamente consciente de que lo que se le ofrece en las elecciones, sean estas municipales, autonómicas, o nacionales, es escoger quien de entre los candidatos prefieres que te robe.

Sinceramente, en mi caso, puestos a escoger, preferiría ser robado por un dictador y su camarilla, que por un demócrata y su partido, pues al menos aquel, lo hace sin tu consentimiento, y hasta cierto punto uno se siente aliviado, pues si un dictador no te roba…¡Qué mierda de dictadura! Pero que te robe el partido y el candidato al que has votado…eso puede generar neurosis, frustraciones, y trastornar a la gente sencilla como yo. No sé, es como cuando los mayores te pegaban en el cole, se llevaba bien; lo que ya no se digiere es que un mocoso de cinco años te de un puñetazo en las partes, y encima no puedas hacerle nada. Por poner otro ejemplo, yo que vivo en el País Vasco, prefiero recibir dos buenos porrazos de los antidisturbios que de los munipas, que todavía hay clases. ¡Pero que le vamos a hacer! Con todo el balance dentro del marco democrático es coherente con lo que acabo de explicar y en cierto sentido, siempre nos roban los mismos partidos, las más grandes formaciones que cuentan con los líderes más preparados, y que poseen los mejores medios para despojarnos de nuestra riqueza, que en cierto modo es todo un alivio…ya me jodería haber sido robado por el extinto CDS, la baturra Chunta, la alicaída IU, o la inexperta UPyD gente que se les ve con pocos recursos y capacidad, aunque intentar….lo intentan como exige su casta. Pero como dice mi ídolo y defensor de las clases medias, Enrique de Diego: Con mi dinero...¡No!

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