A menos que lo aprenda en un par de tardes, Zapatero se dispone a presidir la Unión Europea con un vocabulario en inglés que se limita a tres palabras: "In spanish, please". Para todo lo demás, dependerá de los traductores, quienes sin duda le estarán eternamente agradecidos por su contribución a la lucha contra el paro... en su gremio.
No obstante, tras la imagen de mister Bean que dio en la cumbre de la OTAN sentado solo en aquella silla mirando al infinito mientras todos los demás jefes de estado se contaban chistes verdes sobre misiles de grueso calibre, cada vez son más quienes se preguntan si es necesario que Zapatero hable inglés cuando no sabe ni euskera ni gallego ni catalán.
Dejando de lado a quienes se preguntan, simplemente, si Zapatero es necesario en sí mismo, parece razonable que un presidente de un Estado europeo conozca más idiomas que cualquier camarero de la Costa del Sol. Y la existencia de traductores no es excusa, porque también existen las calculadoras y un mandatario debe saber sumar, aunque sólo sea para controlar el déficit.
ZP debería seguir el ejemplo de anteriores hombres de estado como Fraga o Aznar. El primero de ellos hablaba diez idiomas (todos a la vez); y al segundo, le bastaba una charla distendida en la intimidad para expresarse en tejano o en catalán. Comparado con ellos, lo tiene difícil, aunque debería esforzarse un poco más porque corre el peligro de suspender el Erasmus.
Josetxu Rodríguez
















2 comentarios:
pues si suspende el Erasmus no te digo lo demás
No progresa adecuadamente..
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