lunes, 8 de julio de 2013

¿Y si llevamos el arco de San Mamés en procesión por Euskadi?


Lo del arco de San Mamés me ha parecido una sinsorgada, pues. Una imagen que como botxeros no nos merecemos y que puede echar por tierra todas las campañas txirenes que Bilbao ha hecho por el mundo y los barrios adyacentes para demostrar nuestro singular poderío. ¡Casi un mes de preparación para bajarlo luego con grúas! Solo se le puede haber ocurrido a un cabeza de txorlito. 
Cualquier ganorabako habría pedido ayuda a las cuadrillas de txikiteros que lo habrían hecho encantados por unos zuritos y unas cazuelas de mojojones como hamarretako. Y con la directiva y la plantilla con sus churris al completo subidos en él para la foto finish. El único problema podría surgir de la masiva afluencia de voluntarios que se quedarían larris por no poder ayudar. 
Si no es tarde, propongo que el arco vuelva a ser colocado en donde estaba (por los txikiteros, claro), montar de nuevo el graderío (por los voluntarios) y organizar una ceremonia con fundamento y sin tanta parafernalia heavy metal de alto tonelaje. En caso de que no sea posible, sugiero como desagravio llevarlo a hombros hasta Lezama. Si bien, antes podríamos organizar una korrika con él como testigo para que Euskadi entera pueda despedirse del arco, este símbolo universal que junto con la tangente, la cotangente, el área, el córner y la circunferencia, ha demostrado durante 60 años el amor que los bilbainos tienen a las matemáticas... y al fútbol.
Josetxu Rodríguez

martes, 2 de julio de 2013

La cadena voladora. Lo verás y no lo creerás

Menos mal que existen las cámaras de alta velocidad para demostrar que no hay truco.